Desde la perfecta casada de Fray Luis el final de los proverbios se convirtió en un clásico. La alabanza de la mujer fuerte da de pensar después de haber comenzado con la pureza del joven y la acechanza de la mujer del camino. El final que desvaloriza la belleza frente a la virtud es el rasgo más determinante de la sabiduría. Recordar el empeño platónico con la idea de la belleza y su fundamento en la sabiduría homérica en el canto sexto de la Ilíada con Andrómaca, la perfecta esposa, el del canto sexto de la Odisea con Nausikaa, la eticidad de la joven que da la forma al hogar y la de la célebre Penélope valorada por su heroica virtud de guardar el hogar nos pone en el punto sapiencial del misterio de gracia que hay en la mujer. Sabemos donde tiene su culminación en estos libros acreditados por la historia, llamados BIBLIA.
En el primero de los libros sapienciales tenemos el matrimonio como fin último de la vida humana, objeto de la prudencia y el fundamento de la sabiduría práctica es EL TEMOR DE YAHVEH de quien el sabio toma su representación y se transforma en un padre tierno y severo más que en un maestro que imparta conocimientos.
LLegamos en la sabiduría hasta la intimidad del hogar que tiene a la mujer como protagonista. Mi pregunta siempre ha sido: ¿cómo ha creado Dios a la mujer si terminaría siendo hijo de la mujer?
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