Derrida pegado a Heidegger. Así, no os gastéis en teatralizar y deplorar contra el mago de la sangre y de la tierra porque de hecho cuando hay que pensar quien piensa,se deambula en sus arrabales. Y claro, se queda frenado en ellos que de por sí se limitaban a no hacer una teología y a no hablar de Dios. Como Nietzsche dominaba esa instancia Derrida apela a ¡nada menos que a Dionisio en sus NOMBRES DIVINOS!
Y ¡gracias! dejó esa pelota picando (me refiero a una pelota que se pueda tomar con la mano, lo espiritual del cuerpo junto con los ojos. Una de rugby actual que a fe, sí, se adhieren a la mano!) Si se puede en el pensamiento de hoy hablar del imaginativo Dionisio porque los franceses se han ocupado de él mucho, más podemos en la esfera del lenguaje hablar de quien escribió la lectura obligatoria de la misa por dos milenios:
EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO.
Si Goethe lo banalizó hasta tal punto atreviéndose a enmendarle la plana y de allí vinieron los Borges que tienen cómo reescribir las bienaventuranzas hoy con San Juan se levanta el telón en la esfera del lenguaje del LOGOS que "era en ARCHÉ". Toda mi vida esperé que alguien dijera: el LOGOS ES EL ARCHÉ, no ya el agua de Tales y de Píndaro(encomiable comienzo) Y ese Logos es quien ha indicado(¡es un quien!):YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA!
Miren la cuestión entera de la teología nagativa y del ser (la de antes con Dionisio y la de ahora con Derrida) es un pseudo problema con la delicadeza de la Francia de hoy, en el mejor de los casos, si no es la vanidad de las profundidades vacías de que hablaba Hegel: ¿frente a qué? Esta indicación de: "YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA" disipa toda indiferencia y CHORA posible. Ante la pregunta de una simple mujer fuera del habitar vino esa punzante respuesta para quien tenga oídos.
Pero esto recién comienza. Los dos discípulos han ido a consolarse con Juan Bautista que expresa el signo: ECCE AGNUS DEI QUI TOLLIT PECCATA MUNDI.
Porque precisamente el dolor posmoderno por el gran pecado del mundo europeo tiene su claro asumente (HO AIROON AMARTEMATA)y en el camino del preguntar, MAESTRO DÓNDE MORAS, PERMANECES, HABITAS, MENEIS (sin teología mística pseudo dionisíaca) se ABRE EL SENDERO ESTRECHO: VENID Y VED Y ELLOS EXPERIENCIALMENTE VIERON (EIDAN OY MENEI KAI PAR AUTOO EMEINAN).
La vanidad o el miedo a la vanidad del mundo custodiada por el arché de este mundo quizá no permitan ver lo simple del habitar que además pretende ser un hecho histórico de un testigo: y habitaron con Él y era la hora nona. ¡Pensar que he escuchado que Juan no es testigo confiable porque escribió cincuenta años despues que el testigo de los testigos! ¡Marcos que no vio nada sino de oídas...y ya habiéndose distanciado de Pablo! Que algún epistemólogo hable de la experiencia ("y era la hora nona")y otro linguísta hable de la autenticidad del texto johánico.
Pero Juan que esto vio y sabe que es verdad narra algo distinto que los serios narradores synópticos, de los cuales ninguno vio directamente (LUcas y Marcos) ni tan de cerca como el amigo de Jesús Juan (el publicano Mateo cuyo texto hebreo o arameo no se conservó es mas distante) porque colecta a los apóstoles por intermedio de los dos testigos, Juan y Andrés, que decían "hemos visto al Señor", porque habían estado o permanecido...no se trata de cursos teológicos...habían tomado mate con él (eso recuerda el pasaje narrado por Aristóteles de los que visitaron a Heraclito y lo hallaron calentándose junto aun horno de pan, comentado por Heidegger en la Carta). Y así fue colectado el primado según Juan y luego Felipe y luego aquel que permanecía bajo la higuera y que era un varón justo y admitido en la GELASSENHEIT HEIDEGGERIANA.
Esto ya es muy otra cosa, una muy otra luz que la tiniebla superluminosa del pseudo Dionisio. Pero sigue adelante con el habitar dentro del claro de un luz tan efectiva que el mundo no la quiso recibir. Pero quienes la reciben ven el claro de este escrito que fue antes fundamental en el origen de la época media: PLOTINO Y AGUSTÍN y ahora invita a la permanencia escuchando y no tejiendo redes o denegaciones sutilísimas.
sábado, 17 de septiembre de 2011
miércoles, 14 de septiembre de 2011
RECAPITULACIÓN LOGOTECTÓNICA
La razón logotectónica fue despertando al socaire del preguntar fundamental heideggeriano la respueta del orden de lo que ha sido la metafísica (la historia de la verdad en Aristóteles, Tomás y Hegel);lo que fue la no metafísica o antropología del moderno con sentido singular (Marx, Nietzsche y Heidegger y en la periferia que sustituye a la metafísica: Dilthey, Husserl, Witgenstein); la liberación de todo contacto con la metafísica en la esfera del lenguaje que se diferencia de sí. HISTORIA, MUNDO Y LENGUAJE en un orden construído por el LOGOS que alcanza la justicia sgún aquello de dar a cada uno lo suyo.
No podemos quedarnos detenidos en tal sosiego sino sosegarnos en lo que el LENGUAJE indica y despierta diferenciado de sí con respecto a sí mismo: es el lenguaje que nos convoca al habitar en el tiempo pleno, en la vida eterna comenzada en la permanencia del espíritu libre.
Una y otra vez damos la buena nueva de la filo-sofía que no es la académica problematicidad de las cuestiones que nunca llegan a cegar el pozo inagotable de la vanidad. La filo-sofía es la que se religa a la sophía, plena, redonda, y bienaventurada.
No podemos quedarnos detenidos en tal sosiego sino sosegarnos en lo que el LENGUAJE indica y despierta diferenciado de sí con respecto a sí mismo: es el lenguaje que nos convoca al habitar en el tiempo pleno, en la vida eterna comenzada en la permanencia del espíritu libre.
Una y otra vez damos la buena nueva de la filo-sofía que no es la académica problematicidad de las cuestiones que nunca llegan a cegar el pozo inagotable de la vanidad. La filo-sofía es la que se religa a la sophía, plena, redonda, y bienaventurada.
sábado, 10 de septiembre de 2011
LIBERTAD SENTIDA Y CONCEBIDA
Repetimos con el gozo de compartirlo: Rousseau experimenta la libertad como absoluto, cada hombre lo es en la unicidad de un llamado a ser hombre cuyo origen es la naturaleza y su fin la libertad objetiva del estado. Así lo vieron y sintieron también Schiller y Hölderlin y lo concibieron Kant, Fichte y Hegel. Es un gozo pleno verlo y reconocerlo pero también sentirlo en el fundamento originario que hoy, en nuestro presente pleno, nos envuelve. Es una libertad sentirse determinado por ella como paseante solitario y saber en la experiencia del espíritu. Este gozo da la así llamada GELASSENHEIT.
Hay un fuera de esto, experimentamos la realidad del mundo si nos encerramos en él saliendo de aquella luz santa del espíritu de la cual habla Hegel en sus prefacios a la Enciclopedia y que fueron la atmósfera de nuestra juventud. Así nos conducen Marx, Nietzsche y Heidegger quien me dio el sitio en la década siguiente para la estancia y el camino del campo.
Boeder despejaba ese sitio y respondía al preguntar, a la devoción del pensar con LA MEMORIA DE LA SOPHIA y allí pudimos seguir nuestra vocación de amatores sapientiae ¡Sí que hay libertad en estos montes esplendentes! ¡Y en medio del pluralismo posmoderno!
Y hay ETHOS en estos sitios despejados del lenguaje que nos habla y nos salva por la invitación a un diferenciarnos de nuestra inmediatez (cosa siempre de la filosofía desde Parménides del cual nos ocupamos ya). Negación de lo que tenemos y no somos, lo que la FILO-SOFÍA ha consumado en la razón conceptual de un Aristóteles, un Tomás y un Hegel, ahora remitido al habitar de quien se diferencia de sí al recibir las sabidurías de Homero, Pablo y Hölderlin.
Este horizonte gozoso es el de filo-sofía en el claro. Ser feliz en lo que llega hasta cada uno en la intimidad del hogar, la Iglesia como inserción en el Verbo encarnado (que es como participar de su red persona a persona) y en la patria que renace de la belleza de la naturaleza. Gaudium de veritate. Lo hemos participado en este presente pleno.
Hay un fuera de esto, experimentamos la realidad del mundo si nos encerramos en él saliendo de aquella luz santa del espíritu de la cual habla Hegel en sus prefacios a la Enciclopedia y que fueron la atmósfera de nuestra juventud. Así nos conducen Marx, Nietzsche y Heidegger quien me dio el sitio en la década siguiente para la estancia y el camino del campo.
Boeder despejaba ese sitio y respondía al preguntar, a la devoción del pensar con LA MEMORIA DE LA SOPHIA y allí pudimos seguir nuestra vocación de amatores sapientiae ¡Sí que hay libertad en estos montes esplendentes! ¡Y en medio del pluralismo posmoderno!
Y hay ETHOS en estos sitios despejados del lenguaje que nos habla y nos salva por la invitación a un diferenciarnos de nuestra inmediatez (cosa siempre de la filosofía desde Parménides del cual nos ocupamos ya). Negación de lo que tenemos y no somos, lo que la FILO-SOFÍA ha consumado en la razón conceptual de un Aristóteles, un Tomás y un Hegel, ahora remitido al habitar de quien se diferencia de sí al recibir las sabidurías de Homero, Pablo y Hölderlin.
Este horizonte gozoso es el de filo-sofía en el claro. Ser feliz en lo que llega hasta cada uno en la intimidad del hogar, la Iglesia como inserción en el Verbo encarnado (que es como participar de su red persona a persona) y en la patria que renace de la belleza de la naturaleza. Gaudium de veritate. Lo hemos participado en este presente pleno.
viernes, 9 de septiembre de 2011
SOLO LA FILOSOFÍA NOS HACE LIBRES
Jesús dijo: LA VERDAD OS HARÁ LIBRES. Hegel dentro de la esencia del pensamiento que nace en Kant desde Rousseau (único cuadro que pendía de una pared de su sala de estudios)escribió: LA LIBERTAD NOS HACE VERDADEROS. La autoconciencia posee ya el espíritu que es su libertad ¿Cómo hoy darse cuenta de qué libertad aquí se trata y experimentar su fenomenología?
Quien esto escribe se estremece como los bosques del Nérito cuando recuerda sus cinco años íntegros pasados junto al padre Juan Ramón Sepich Lange dentro del ámbito que él creó: la filosofía del espíritu y su concretidad en el pensamiento especualtivo: Representación, concepto, idea es un título de una obrita inédita.
Una cosa es describir esta historia del idealismo alemán, otra concebirlo logotectónicamente y otra vivirlo especulativamente como quien yace en la constante contemplación de su celda, en el claustro sagrado de un monasterio que atsiba al tercer milenio desde una -entonces- armónica ciudad andina y de una despejada Universidad a la vera de los Andes que sostuvieron a San Martín, el santo de la espada, el realizador de la libertad sagrada.
Vivimos la libertad en la idea y creímos en lo que la luz santa nos dejaba ver y fuimos enteramente felices en la libertad del concepto especulativo ya encarnado. Sí: era un raro sacerdote católico que sin embargo no era el vicario saboyano. Recien con Boeder pudimos separar las épocas de la totalidad de la Historia.
Y esto ya es otro pensar.
Quien esto escribe se estremece como los bosques del Nérito cuando recuerda sus cinco años íntegros pasados junto al padre Juan Ramón Sepich Lange dentro del ámbito que él creó: la filosofía del espíritu y su concretidad en el pensamiento especualtivo: Representación, concepto, idea es un título de una obrita inédita.
Una cosa es describir esta historia del idealismo alemán, otra concebirlo logotectónicamente y otra vivirlo especulativamente como quien yace en la constante contemplación de su celda, en el claustro sagrado de un monasterio que atsiba al tercer milenio desde una -entonces- armónica ciudad andina y de una despejada Universidad a la vera de los Andes que sostuvieron a San Martín, el santo de la espada, el realizador de la libertad sagrada.
Vivimos la libertad en la idea y creímos en lo que la luz santa nos dejaba ver y fuimos enteramente felices en la libertad del concepto especulativo ya encarnado. Sí: era un raro sacerdote católico que sin embargo no era el vicario saboyano. Recien con Boeder pudimos separar las épocas de la totalidad de la Historia.
Y esto ya es otro pensar.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
LA FILO-SOFIA DE LA TERCERA ÉPOCA
Para que su desarrollo se vuelva claro hay que verlo en la posición histórica del pensamiento rouseaniano en cuanto la salida de la autoconciencia que en él se distingue asume las configuraciones de la razón natural y mundanal como se despliegan desde el comienzo cartesiano y hobbesiano y en cuanto antecedente de la Filo-sofia kantiana de sus pasos subsiguientes. Ambos momentos son chocantes contra la configuración sapiencial de la época media, el saber cristiano, considerando aún su transformación en la doctrina luterana y calvinista.
Este choque surge del origen de una sabiduría que ya no más es asequible a los hombres por un Dios semejante al hombre en la encarnación del hombre Dios sino que es igual a la humanidad en su plena presentación.
Así reza un fragmento de la exposición logotectónica acerca de "Rousseau o la partida de la autoconciencia". Llegada que se encuentra en la Filosofía del Espíritu. Remitimos al parágrafo 413 de la Enciclopedia hegeliana La conciencia en la Fenomenología del Espíritu. Recomendamos como un chef este alimento: parágrafo 440 El espíritu libre.
La felicidad de este estudio consiste en que ya es libre el espíritu al leerlo y vuela como el Dante en el Paráíso capítulo cuarto al alabar al intelecto que la verdad alcanza, con ella se ilustra y se hace pleno. ¡Y ESTA CITA ES DEL MISMO HEGEL! Él nos resguarda de las dudas del entendimiento frente a la verdad que va sin embargo a desembocar en el talante moderno y posmoderno.
Este choque surge del origen de una sabiduría que ya no más es asequible a los hombres por un Dios semejante al hombre en la encarnación del hombre Dios sino que es igual a la humanidad en su plena presentación.
Así reza un fragmento de la exposición logotectónica acerca de "Rousseau o la partida de la autoconciencia". Llegada que se encuentra en la Filosofía del Espíritu. Remitimos al parágrafo 413 de la Enciclopedia hegeliana La conciencia en la Fenomenología del Espíritu. Recomendamos como un chef este alimento: parágrafo 440 El espíritu libre.
La felicidad de este estudio consiste en que ya es libre el espíritu al leerlo y vuela como el Dante en el Paráíso capítulo cuarto al alabar al intelecto que la verdad alcanza, con ella se ilustra y se hace pleno. ¡Y ESTA CITA ES DEL MISMO HEGEL! Él nos resguarda de las dudas del entendimiento frente a la verdad que va sin embargo a desembocar en el talante moderno y posmoderno.
martes, 6 de septiembre de 2011
LA HUMANIDAD DESDE LA NATURALEZA
El hombre era en Grecia el dios de la naturaleza y él, autor de los dioses, era objeto de culto. Pero la restauración de la humanidad debe hacerse desde la naturaleza misma donde un pueblo joven la desposará y habrá entonces una sola belleza, la humanidad como divinidad universal fundida con la naturaleza. Hyperión, educador de la humanidad hace una incursión en la realidad inmediata como soldado para la libertad de Grecia en vista de un destino heroico. La realidad de la guerra produce una gran decepeción en el soldado.Lo divino de la naturaleza hace renacer.
Esto es absolutamente poético y por lo tanto suena raro. En lugar de verlo como una extravagancia se nos propone como una sabiduría, la del saber civil de la tercera época de la Historia. No se debe buscar pues algo a la mano en ninguna sabiduría a la espera de ser concebida o transparentada por una pura razón. Por lo tanto no se presta a ser entendida y menos historizada. De hecho Hölderlin fue cosa del final de la concepción hegeliana tal como lo ha explicado, él también transparentándolo con la razón logotectónica, Heribert Boeder.
El sentimiento rousseauniano de la naturaleza se acentúa en Hölderlin hasta el último grado de intensidad. Un ejemplo de ello lo tenemos en las elegías. Una de ellas, el REGRESO AL HOGAR, a LOS PARIENTES, nos remite a la primera: la sabiduría homérica signada por la VUELTA AL HOGAR Y A LA PATRIA ¿Para qué sirve todo esto si no es real? Para nada mas que para ser hombre: en este caso en la belleza divina de la humanidad que emerge de la naturaleza ¡Quien tenga oídos para oir que oiga!
En este caso corazón.
Esto es absolutamente poético y por lo tanto suena raro. En lugar de verlo como una extravagancia se nos propone como una sabiduría, la del saber civil de la tercera época de la Historia. No se debe buscar pues algo a la mano en ninguna sabiduría a la espera de ser concebida o transparentada por una pura razón. Por lo tanto no se presta a ser entendida y menos historizada. De hecho Hölderlin fue cosa del final de la concepción hegeliana tal como lo ha explicado, él también transparentándolo con la razón logotectónica, Heribert Boeder.
El sentimiento rousseauniano de la naturaleza se acentúa en Hölderlin hasta el último grado de intensidad. Un ejemplo de ello lo tenemos en las elegías. Una de ellas, el REGRESO AL HOGAR, a LOS PARIENTES, nos remite a la primera: la sabiduría homérica signada por la VUELTA AL HOGAR Y A LA PATRIA ¿Para qué sirve todo esto si no es real? Para nada mas que para ser hombre: en este caso en la belleza divina de la humanidad que emerge de la naturaleza ¡Quien tenga oídos para oir que oiga!
En este caso corazón.
viernes, 2 de septiembre de 2011
LA NATURALEZA ETERNA
Embellece el mundo. El hombre es una parte arrancada a la naturaleza y desvirtuada por razonamientos mundanos que destruyen la belleza de la juventud y sepultan la niñez que es originaria. Hölderlin pone lo griego como la juventud de lo bello. La novela se llama Hyperión o el eremita de Grecia y pasa revista a sus templos deteniéndose en Delos en el altar del sol: el centro de la naturaleza. LA COMUNIÓN CON LA NATURALEZA ES LA META DEL EREMITA. Porque los hechos de la historia los ve agotados y resta el fundamento mismo: la naturaleza que está allí y debe ser contemplada en su ser. Homero, los dioses, los héroes considera que de ella han brotado.
Lo viejo del mundo se le presenta: el poder. Pero hay una nueva iglesia que es el sentimiento de lo divino que devolverá al hombre su divinidad y el estado debe ser llenado de la belleza de la naturaleza. Ella exige la pureza de Hyperión que no es la del hombre de este mundo representado en su compañero Alabanda. Sin embargo la pureza es resultado: hay tensión dialéctica, hay muerte, hay una noche oscura del espíritu de donde emerge la naturaleza, el sentimiento de la belleza renovada.
El poeta se ubica donde la juventud divina lo transporta de gozo y la naturaleza lo arrebata con su maravilloso encanto que silenciosamente se infiltra en los sentidos. La contemplación de las montañas de la Hélade y ese mar de Homero lo extasiaban, lo arrasaban. Los bosques sagrados, los valles, todo lo que tenía ante la vista lo capturaba hasta fundirlo con ellos. La belleza era la fuente y la paz el resultado. El camino que se abría era el volverse niño habitando en aquella libertad. El mundo se muestra aquí como cárcel del cual seremos liberados por lo divino. Y es la belleza esta nueva divinidad inmanente.
Hyperión ha deambulado por todo el espacio jónico y va hacia el dórico. Allí en Calauria halla a Diótima como el fin o entelequia de la belleza de la naturaleza. Su conversación es divina y revela el amor de donde venimos y adonde vamos. Lo sagrado de la belleza afloraba en ella en consonancia con la floración de los jardines y el temblor de los álamos después de la lluvia. La comunión de los seres se expresaba en ella. "La naturaleza no sería divina y perfecta si tú faltaras en ella", le decía.
Por eso en ella estaba la paz. En él la contradicción, el posee todo y nada. En cambio en ella la paz del cielo reinaba con sencillez que fenomenizaba la libertad. A él se le arrebataba por su misión en el mundo. El amor de Diótima tornaba todo sin embargo de esencia divina. En ella es la humanidad quien vence y en ella devela su origen. De allí surgía el nuevo mundo, unidad de todo, que en el amor como manifestación del espíritu se reconduce a la antigua patria: la naturaleza donde adviene la paz.
Hasta ahora esto ha existido en instantes. Por ejemplo en el almácigo ateniense cuando arte, religión y filosofía emergían de la naturaleza en condiciones favorables. Pues el hombre era hermoso al salir de las manos de la naturaleza. El hombre se vuelve un dios por la hermosura y su esencia se vuelve objetiva en el estado libre donde arte y religión proyectaban la belleza de la pura naturaleza en su fenomenología. La Filosofía es la coronación de tal autoconciencia de la libertad de la belleza que es la unidad en sí diferenciado, como los supo Heraclito (según el Dr. Zubiría va sin acento).
Por eso la Filosofía es resultado de la poesía o no es nada, porque inteligencia sin belleza (sol de la razón) es mera mecánica. La belleza sabe porqué deben unirse las cosas. El técnico no sabe lo que hace.
Podemos ver detrás a Rousseau y a Schiller muy facilmente. Por delante a Hegel en su FENOMENOLOGÍA DEL ESPÍRITU sin duda. Pero esto no le impedirá a Heidegger que arroja a Hegel lejos de sí como moderno apropiarse de Hölderlin.
Y bien que hizo.
Lo viejo del mundo se le presenta: el poder. Pero hay una nueva iglesia que es el sentimiento de lo divino que devolverá al hombre su divinidad y el estado debe ser llenado de la belleza de la naturaleza. Ella exige la pureza de Hyperión que no es la del hombre de este mundo representado en su compañero Alabanda. Sin embargo la pureza es resultado: hay tensión dialéctica, hay muerte, hay una noche oscura del espíritu de donde emerge la naturaleza, el sentimiento de la belleza renovada.
El poeta se ubica donde la juventud divina lo transporta de gozo y la naturaleza lo arrebata con su maravilloso encanto que silenciosamente se infiltra en los sentidos. La contemplación de las montañas de la Hélade y ese mar de Homero lo extasiaban, lo arrasaban. Los bosques sagrados, los valles, todo lo que tenía ante la vista lo capturaba hasta fundirlo con ellos. La belleza era la fuente y la paz el resultado. El camino que se abría era el volverse niño habitando en aquella libertad. El mundo se muestra aquí como cárcel del cual seremos liberados por lo divino. Y es la belleza esta nueva divinidad inmanente.
Hyperión ha deambulado por todo el espacio jónico y va hacia el dórico. Allí en Calauria halla a Diótima como el fin o entelequia de la belleza de la naturaleza. Su conversación es divina y revela el amor de donde venimos y adonde vamos. Lo sagrado de la belleza afloraba en ella en consonancia con la floración de los jardines y el temblor de los álamos después de la lluvia. La comunión de los seres se expresaba en ella. "La naturaleza no sería divina y perfecta si tú faltaras en ella", le decía.
Por eso en ella estaba la paz. En él la contradicción, el posee todo y nada. En cambio en ella la paz del cielo reinaba con sencillez que fenomenizaba la libertad. A él se le arrebataba por su misión en el mundo. El amor de Diótima tornaba todo sin embargo de esencia divina. En ella es la humanidad quien vence y en ella devela su origen. De allí surgía el nuevo mundo, unidad de todo, que en el amor como manifestación del espíritu se reconduce a la antigua patria: la naturaleza donde adviene la paz.
Hasta ahora esto ha existido en instantes. Por ejemplo en el almácigo ateniense cuando arte, religión y filosofía emergían de la naturaleza en condiciones favorables. Pues el hombre era hermoso al salir de las manos de la naturaleza. El hombre se vuelve un dios por la hermosura y su esencia se vuelve objetiva en el estado libre donde arte y religión proyectaban la belleza de la pura naturaleza en su fenomenología. La Filosofía es la coronación de tal autoconciencia de la libertad de la belleza que es la unidad en sí diferenciado, como los supo Heraclito (según el Dr. Zubiría va sin acento).
Por eso la Filosofía es resultado de la poesía o no es nada, porque inteligencia sin belleza (sol de la razón) es mera mecánica. La belleza sabe porqué deben unirse las cosas. El técnico no sabe lo que hace.
Podemos ver detrás a Rousseau y a Schiller muy facilmente. Por delante a Hegel en su FENOMENOLOGÍA DEL ESPÍRITU sin duda. Pero esto no le impedirá a Heidegger que arroja a Hegel lejos de sí como moderno apropiarse de Hölderlin.
Y bien que hizo.
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