martes, 16 de febrero de 2016


Estábamos escuchando las explosivas palabras paulinas, en este caso en Romanos. Estas palabras salen disparadas del LOGOS DEL EVANGELIO, de ninguno de los cuatro sino del mismo ESPÍRITU que nos enseña todo y en Pablo hace eclosión.
Por medio de sus epístolas lo conocemos a él que se acerca con parresía más y más cuando somos personales receptores de ellas. Y las palabras obran en nosotros haciendo muy secundarias las teologías que buscan apoyarse en categoría epocales y tienen un público intelectual a su medida.
Aquí, en Pablo vivo, habla la SOPHÍA y dice cosas que exigen una diferenciación del hombre con respecto a su mundanidad y a su naturidad en calidad de TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO.
Quien quiera recibirlo diga: sí, ven.

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