viernes, 26 de diciembre de 2014

LA MÁXIMA EXPRESIÓN DEL SER

Los hombres siguen escapando de la verdad como en el paraíso Adán y Eva. Dicen: es la herencia del pecado original. De hecho crucificaron a quien dijo:SOY LA VERDAD. Y aunque Pilatos quiere salvarlo entregando a Barrabás no quiere mirar la verdad y se la presenta al pueblo como el ECCE HOMO. Si no fuera esto filosófico lo hubiera sabido Nietzsche girando alrededor del hombre coronado de espinas.
Los pontífices en cambio lo vieron como diciéndose hijo directo de Dios y debía morir por ello. Ya sabemos que profetizaban sin saberlo. Y era el rey que le hablaba desde arriba al procurador romano y los judíos mundanos debieron desenmascararse como tales. Se medían por el mundo y no por Dios: NO TENEMOS OTRO REY QUE EL CESAR. Eso es una condición del mundo de los hombres: ser medidos por la realidad del mundo cerrado o finito. El rey de los judíos, el Hijo de Dios es condenado por el pueblo y sus dirigentes en un drama absoluto sin parangón.
No sé cómo alguien puede osar comparar esto con algo pero en el pensamiento del ser no hay otra vía que la historia del Hombre Dios: EL SER AQUÍ EN LA PERSONA ENVIADA QUE TOMA LA CRUZ Y VA HACIA EL GÓLGOTA. 
La lógica aquí resalta como gran paradoja: JESÚS NAZARENO REY DE LOS JUDÍOS ESCRITO SOBRE SU CRUZ. El primero, el último. Esto debe cumplirse desde los profetas que soltaban tales anticipaciones y lo hará consumar la obra anunciada que sin embargo es en el orden del ser el cumplimiento de la promesa, porque el Hijo de Abraham y de David será levantado para congregar a toda la creación y recuperar en sí a los elegidos antes que el mundo fuese para ser santos e inmaculados en su presencia en al amor.
¿Debía padecer tal muerte para ello? La hondura del ser así lo indica: el mal debe ser absorbido y vencido por el amor que llega hasta el extremo de manifestación del ser.
Resta la madre al pie de la cruz y la adjudicación en palabras sublimes constitutivas de la Iglesia a la intimidad de Juan quien desde Éfeso y Patmos cerrará el Nuevo Testamento.
Esto es algo difícil de eludir a la hora de filosofar e imposible cuando se lo escucha hablarnos directamente: YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario