El Verbo
ora al Padre por los QUE CREAN EN MÍ POR MEDIO DE TU PALABRA: QUE TODOS SEAN
UNO. Esos somos nosotros dos mil años después y puede ser que cuatro mil y así…
Se admiran
de las redes sociales (los hombres de dos cabezas) por su extensión y por la unidad
que aportan. Y no se admiran de haber perdido esto en su pantalla: QUE TODO
SEAN UNO COMO TU PADRE EN MÍ Y YO EN TI.
No se trata
de un vago estar con Dios de supuestas religiones o de perderse en Dios en
otras de vacías profundidades. Se trata de un concreto don presente: YO LES HE
COMUNICADO LA GLORIA QUE
TÚ ME HAS DADO PARA QUE SEAN UNO COMO NOSOTROS SOMOS UNO.
Nos está
dando la Trinidad
misma a nosotros que somos muchos y que terminamos en nada por sucesión de unos
tras los otros:
YO EN ELLOS
Y TÚ EN MÍ PARA QUE SEAN CONSUMADOS EN LA UNIDAD. Revela el PLEROMA no el
infinito sucesivo. Nos ofrece la intimidad incompatible con nuestra condición
finita:
PADRE
QUIERO QUE LOS QUE ME HAS DADO ESTÉN TAMBIÉN CONMIGO DONDE YO ESTOY PARA QUE
CONTEMPLEN MI GLORIA, LA QUE ME HAS
DADO PORQUE ME AMASTE ANTES DE LA CREACIÓN
DEL MUNDO.
Pide por
nuestra incorporación a la infinitud presente de su ser en el amor. Claro, es
para quienes han conocido el envío y han querido el don DEL AMOR CON QUE ME
AMASTE: QUE ÉSTE EN ELLOS Y YO EN ELLOS.
¿Qué
religión es esta en la cual ellos, las Personas estén en nosotros? El
descentramiento del amor trinitario llega al máximo increíble.
Esta nueva
sólo deja espacio para la pura alabanza de la gloria de su gracia con la cual
nos agració a nosotros en el amor.
¿Hay quien rechace tal don? ¿Y si lo hay? Por de pronto decimos esto es FILO-SOFÍA CONSUMADA
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