jueves, 4 de diciembre de 2014

LA ESTANCIA EN LA VERDAD DEL SER

ME VOY Y VOLVERÉ A VOSOTROS. SI ME AMÁIS OS HOLGARÉIS QUE VAYA AL PADRE PUES EL PADRE ES MAYOR QUE YO.
Esto que para el necio o el perverso fue causa de herejías es sin embargo tierna declaración del habitar. Ante la cercanía de la pasión, el príncipe de este mundo viene pero el mundo debe conocer que ama al Padre y que hace lo que manda, es decir la pasión.
El ir a la cruz es el mandamiento que cumple el hombre Dios. Algo inesperado en la historia del ser: el principio viene a ser principiado, el hombre Dios, pero que venga a obedecer a ser crucificado es máximo. Y o bien se cae de rodillas o bien se da vuelta la espalda como idiota que llega a un grado inesperado: DIOS OBEDECE PARA IR A UNA MUERTE DE CRUZ.
Y lo hace como hombre con decisión: LEVANTAOS VÁMONOS DE AQUÍ. ¿Y como Dios? 
Como Dios ante el horrendo sacrificio nos da en la serenidad todavía un fundamental discurso eclesial:
YO SOY LA VID VERDADERA...Sí volverá a ellos, a nosotros, como cuerpo de la Iglesia, que no será una institución social sino la vid entera con los sarmientos que crecerán de ella. 
Difícil ver lo místico pero fácil ver la vid con los sarmientos. Que no se comprenda esto  en la sociedad humana es cosa del príncipe de este mundo que somete a quienes quieran ser arrancados de la vid por falta de fruto. A unos somete y a otros atonta.
La permanencia, la raíz MON, MEN, MANEO es clave en todo el evangelio del habitar. Nada espectacular sino el habitar, per manecer. La estancia en la verdad del ser de la cual habla Heidegger. 
Lo de hoy es hacer y más hacer con ruido en el ruido.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario