YO
SOY LA LUZ DEL
MUNDO. La consecuencia es obvia. Ahora agrega que quien lo sigue tendrá LA
LUZ DE LA
VIDA. Vida y luz no parecen hacer una unión
clara ¿Cuál es el nexo entre la vida y la luz? Podemos introducir aquí al
Espíritu que es vida e iluminación, la vida se resuelve en el Epíritu y la luz
es espíritu.
Los
fariseos y gramáticos que es como decir “teólogos y eclesiásticos” le
cuestionan al Verbo (¡¡) la validez del testimonio porque lo da él mismo y
responde. AUNQUE YO TESTIFICO DE MÍ SE
QUE ES VERDADERO TESTIMONIO PORQUE SÉ DE DONDE VINE Y ADONDE VOY. El juicio
suyo, el del Verbo, es verdadero porque sabe esto, que en cambio ellos no saben:
VOSOTROS SEGÚN LA CARNE JUZGÁIS ,
YO NO JUZGO A NADIE…
Allí
tenemos al justo juez diciendo que no juzga y acaba de ejemplificar eso con la
mujer adúltera y si lo hiciera sería juicio verdadero porque no está solo sino
que hay una conjunción con el que lo envió que lo valida. Hay dos que
testifican: él y su Padre que envía y se hace así conocer.
Esto
hablo aquel día en el gazofilacio, lugar de las ofrendas y el evangelista lo
testifica puntualmente. Hay un Padre que envía y un Hijo enviado y un Espíritu
Santo enviado por ambos. Esa hora no había llegado en ese punto.
Ahora
es la hora de esa plenitud de la vida eterna que nos han entregado para nuestra
economía y disposición.
Sí,
no o no sabemos como en las encuestas. No se puede ya generalizar: el sí, o el
no, es de cada uno. Allí está el Espíritu en cada uno y nos personaliza. No hay
creer por obligación general: hay universal concreto que es la persona.
Universal no es lo mismo que general ni persona es lo mismo que individuo solo.
Imaginemos lo del Principito: cada uno es una estrella en el mismo cielo o universo, lejos y cerca por la luz.
Los
que crean en él lo verán porque le han pedido agua y luz.
La
persona es el testimonio válido. Tiene el suyo propio, es una estrella y el de aquellas tres solas PERSONAS, de donde recibe su luz. No hay más. EN TU LUZ VEMOS TU LUZ.
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