sábado, 18 de octubre de 2014

LA POMPÉ DE SAN JUAN VII

En la apertura trinitaria de estas palabras de Jesús en Jerusalem subraya la misión, el envío,la pompé, para decirlo en griego johánico, quien desde ÉFESO ya ha inaugurado su evangelio con el LOGOS y por medio de la MONÉ, desembocará en el AGAPO, cuyo origen homérico ha significado RECIBIR.
Decenas de veces las repetirá para gozo de quienes escuchamos en griego lo que dice para ser pensado este Jesús discursivo. 
Mas los que no reciben no aman y desconocen a un profeta galileo y con tal seguridad se van a su casa. Los hombres se refugian en sus opiniones.
La filo-sofía nada significa para ellos y no guardarán la palabra de quien ha sido enviado a nosotros siendo LOGOS.
Claro y lógico. EL VERBO VIENE HACIA NOSTROS DE QUIEN LO PROFIERE Y LO ENVÍA PARA QUE NOS TRAIGA HACIA ÉL, PADRE, NOSOTROS COMO HIJOS ADOPTADOS.
¿Qué otra cosa debe interesarnos? ¿Acaso agradar al mundo y buscar coincidir con sus opiniones?
Lo hagan quienes no reciben la pureza de las palabras:
MI DOCTRINA NO ES MÍA SINO DE AQUEL QUE ME HA ENVIADO. QUIEN QUISIERA HACER SU VOLUNTAD CONOCERÁ SI ES SU DOCTRINA  O BIEN YO HABLO POR MÍ MISMO. PORQUE QUIEN HABLA ASÍ BUSCA SÓLO SU PROPIA GLORIA. MAS QUIEN BUSCA LA GLORIA DE QUIEN LO ENVIÓ ESTE ES VERAZ.
Recibir -agapo- es amar.

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