El justo juez se fue al monte con sus discípulos y allí recibe a la multitud a la cual hay que darle de comer. Multiplica los panes y sobran doce canastos y ante la multitud saciada huye solo al monte.
Los apóstoles se embarcan y Jesús viene caminando sobre el mar encrespado. El hecho es narrado esta vez paralelo a los otros evangelios. Los beneficiarios de la comida vinieron a buscarlos en sus barcas y le preguntan a Jesús cómo ha llegado y él declara:TRABAJAD PARA TENER NO EL MANJAR QUE SE CONSUME SINO EL QUE DURA HASTA LA VIDA ETERNA QUE DARÁ EL HIJO DEL HOMBRE A QUIEN SELLÓ EL PADRE.
Nos ponemos ante la consideración de la Eucaristía autorizada ahora por estos dos milagros previos.
Y viene el discurso del PAN DE VIDA.
La importancia de la Eucaristía ha sido por cierto destacada y vivida universalmente. Pero no sé porqué
me parece que no es considerada por una cosa más perteneciente al rito y he escuchado alguna vez aquello de celebrar la vida y de ser devorado por los demás. El posmodernismo se ha hecho cargo de la Eucaristía al modo de los amigos de Job.
De hecho los que fueron al encuentro de Jesús lo acosaron con dudas maliciosas y él responde: MI PADRE OS DA EL VERDADERO PAN DEL CIELO PORQUE EL PAN DE DIOS ES EL VERDADERO PAN DEL CIELO. PORQUE EL PAN DE DIOS ES EL QUE DESCENDIÓ DEL CIELO Y DA VIDA AL MUNDO.
Escuchando esto despejado de teologías y permitiendo a las palabras que hagan su labor significativa sustancial la importancia sube a un grado tal que quizás nunca haya tenido.
Quien habla con nosotros ha sido enviado por su Padre desde el cielo para que CREAMOS EN ÉL. Tal es la obra meritoria: creer amando o recibiendo, creer adorando. Hace incapié en que creamos que el Padre lo enviado y creamos en el envío. Ahora en un paso más ofrece el pan que descendió del cielo y da vida al mundo.
Suma revelación y capital invitación ¡Cómo para hacer oídos sordos! ¡Danos ese pan!
Los apóstoles se embarcan y Jesús viene caminando sobre el mar encrespado. El hecho es narrado esta vez paralelo a los otros evangelios. Los beneficiarios de la comida vinieron a buscarlos en sus barcas y le preguntan a Jesús cómo ha llegado y él declara:TRABAJAD PARA TENER NO EL MANJAR QUE SE CONSUME SINO EL QUE DURA HASTA LA VIDA ETERNA QUE DARÁ EL HIJO DEL HOMBRE A QUIEN SELLÓ EL PADRE.
Nos ponemos ante la consideración de la Eucaristía autorizada ahora por estos dos milagros previos.
Y viene el discurso del PAN DE VIDA.
La importancia de la Eucaristía ha sido por cierto destacada y vivida universalmente. Pero no sé porqué
me parece que no es considerada por una cosa más perteneciente al rito y he escuchado alguna vez aquello de celebrar la vida y de ser devorado por los demás. El posmodernismo se ha hecho cargo de la Eucaristía al modo de los amigos de Job.
De hecho los que fueron al encuentro de Jesús lo acosaron con dudas maliciosas y él responde: MI PADRE OS DA EL VERDADERO PAN DEL CIELO PORQUE EL PAN DE DIOS ES EL VERDADERO PAN DEL CIELO. PORQUE EL PAN DE DIOS ES EL QUE DESCENDIÓ DEL CIELO Y DA VIDA AL MUNDO.
Escuchando esto despejado de teologías y permitiendo a las palabras que hagan su labor significativa sustancial la importancia sube a un grado tal que quizás nunca haya tenido.
Quien habla con nosotros ha sido enviado por su Padre desde el cielo para que CREAMOS EN ÉL. Tal es la obra meritoria: creer amando o recibiendo, creer adorando. Hace incapié en que creamos que el Padre lo enviado y creamos en el envío. Ahora en un paso más ofrece el pan que descendió del cielo y da vida al mundo.
Suma revelación y capital invitación ¡Cómo para hacer oídos sordos! ¡Danos ese pan!
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