Está
todo escrito. La tragedia griega desarrolla los mythoi como el de los
labdácidas. Hay que asumir el destino con grandeza: así Edipo y Antígona. La
familia a quien uno no elige le transmite el destino.
En
Génesis tres se transmite el pecado original y se recibe la salvación por la
esperanza en la venida de quien rompa la cabeza de quien acecha el talón de la
mujer. Y venido el salvador hay que asumir su destino en la cruz que elimina
toda tragedia con su resurrección.
En
verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Está
escrito el “cómo es y porqué es así como es” y “cómo tiene que ser y será por
fin”. Esta tarde por la pasión de quien es hombre y su persona es la del Hijo
(según aquello: TÚ ERES MI HIJO Y YO TE HE ENGENDRADO HOY) yo estoy en el
paraíso.
Lo
demás que se ha escrito es una cuestión de detalle. Quien habla ha de dar a
entender que TODO ESTÁ CONSUMADO.
Yo veo confirmado ambas revelaciones, la de Edipo y la de Adán. La vida de familia es inexorable. Uno por décadas jamás pudo frenar los desenlaces por más que supiera ambas cosas, por más que hubieran discípulos de Sófocles en algún iluminado psicoanalista o algún santo que obedeció a aquello NO VIVO YO SINO QUE CRISTO VIVE EN MÍ y no el posmoderno NO VIVES TÚ SINO QUE VIVES PARA EL OTRO.
Dios ya salvó y está en su morada en quien "ama su palabra del tal modo que la contempla en su noche, la de la fe absoluta". Nos da a leer la NOCHE OSCURA DE SAN JUAN DE LA CRUZ.
Todo está escrito, nada hay que inventar sino ser, simplemente ser que es recibir.
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