lunes, 7 de octubre de 2013

ANYTHING GOES

Es pues claro que el amor a la sabiduría es un antídoto de la fascinación que más y más causa el mundo lleno, repleto de cosas multiplicadas por la técnica o más bien hechizadas por ella. Si se presentara este hecho como algo normal presentaríamos en este espacio y sólo en él la pregunta heideggeriana por la técnica y su sentencia del olvido del ser. 
Cualquier video clip puede ser un pequeño ejemplo en cuanto pretende absorber todo en este fantástico progreso que se delata en la mirada de los rostros y en la liberación total de los cuerpos.
Ya están echados los dados ¿Qué vale más en el juego? ¿El uno o el seis? 
Se da un contra juego:  para aquellos libros cuatrimilenarios Sodoma era consumida con el fuego y anteriormente se presentó el diluvio con la torre de Babel donde el hombre pretendía ser fijador del bien y del mal y la historia de Abraham nos mostró la bendición en el Hijo y la tierra de la herencia donde la recibiremos en el ESPÍRITU SANTO. Y así somos santos al modo del ser de Dios (para saltear la áspera ley de Moisés). 
Para la cultura posmoderna desde Proust en adelante SODOMA ES EL MODO DE SER CORPORAL SIN SUJETO MORAL, sin importar ninguna consideración al futuro de esto. A juventud pura y musical al modo desestructarante total.
Ese contra juego está sin embargo dibujado en el último de los libros de la Biblia, el más manoseado por religiones o sectas pero que da las figuras fantásticas de un desenvolvimiento futuro. Y los pasajes escatólogicos de los evangelios. Habrá engañadores al fin de los tiempos. Ni palabras hoy en la Iglesia de esto. Sólo dbe haber solidaridad.
Si observamos el primer comienzo de la Filosofía con este "final de juego" tenemos la MÚSICA Y LA CONTRA MÚSICA si recordamos lo que las Musas eran: la pureza armónica de las fuentes en las cumbres solitarias.
Hoy se insiste en llamar "música" al proceso multitudinario de la burla hacia toda pureza y recato de unos sonidos explosivos como la bomba atómica. A lo cual se le suma la evocación de lo que tradicionalmente era detectado como "demoníaco".
Y esto lo hago viendo una incontable multitud de jóvenes abrazados, especialmente del mismo sexo, bajo los signos de los ángeles transgresores. Y lo veo por TV como lo habrán visto otros millones. Los rostros me impresionan, la enajenación total, la otredad y el símbolo detrás del cantante es un diablo liso y llano.
Y yo que paso rápido de canal hoy lo miro azorado y no encuentro en la Iglesia católica ni mención del hecho. Solo se le responde con multitudinarias jornadas de la juventud donde se finge que nada de esto pasa o que no significa nada. Cuando a continuación se ve un video clip con mujeres jóvenes en ropa interior haciendo gestos invitatorios entre un cantante con anteojos negros y traje negro.
No se oye ni una mención del papa ni de obispos y sí se oye el pedido de tolerancia con los que se han ido de aquella absoluta determinación: HAGAMOS AL HOMBRE A IMAGEN Y SEMEJANZA, VARÓN Y MUJER.
Si dejamos el concepto de lo absoluto podemos habitar simplemente en la determinación misma de la antiquísima narración. En frente tenemos a unos jóvenes cantando y haciendo el amor rodeados por llamas en una inequívoca evocación del infierno positivo. Esto es enteramente lógico: primero aquello y al final esto otro donde solamente se cambian los términos del orden.
La línea del continuo hace ver esto como evolutivo y real. Y hasta se diría que se asume la tradición, hasta aparecen rosarios e Iglesias. Todo va ANYTHING GOES.
Pero hoy los vecinos de esta submodernidad se sumergen en el puro lenguaje del poeta del himno a la caridad, del himno a los Efesios, del himno del Verbo que estaba junto a Dios y era Dios.

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