Los judíos
en el templo lo enfrentan: SI TÚ ERES EL MESÍAS DINOSLO ABIERTAMENTE. Y Jesús
dice lo que repetirá en su juicio: OS LO HE DICHO Y NO CREÉIS.
Nosotros en
el mundo estamos muy lejos de creer lisa y llanamente en su decir que se
fundamenta en sus obras. La razón es: NO SOIS DE MIS OVEJAS. MIS OVEJAS OYEN MI
VOZ Y YO LAS CONOZCO Y ME SIGUEN Y YO LES DOY LA
VIDA ETERNA …
Este don es
subrayado una y otra vez por ver si lo queremos. Pues hacerlo abre el mundo y
cambiaría su perfil. ¿Pero quién no querría la vida eterna?
Es que los
hombres querrían la vida permanente en el sistema de los entes pero ya la vida
eterna implica un abandonarse al ser, a Dios como es y tal cual nos ha visto en
su eternidad y nos ha destinado. No es el caso de los mundanos o naturistas. La
verdad es una elección.
Los que
escuchan su voz no serán arrebatados de su mano y MI PADRE Y YO SOMOS UNA MISMA
COSA dice el Verbo que se acerca hasta nuestra intimidad para decirnos la
verdad: que somos suyos y Él es una misma
cosa con el Padre.
De esto se
trata la obediencia del escuchar: del pertenecerle tal cual lo es
metafísicamente según el himno a los Colosenses y moralmente por nuestro sí.
Pero ellos
querían matarlo y era invierno, dice el testigo. A nosotros nos parece
increíble pero “Dios ha muerto” y aún también “el hombre” según modernos y
posmodernos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario