jueves, 6 de noviembre de 2014

SOLICITUD DEL VERBO DEL SER

Los judíos en el templo lo enfrentan: SI TÚ ERES EL MESÍAS DINOSLO ABIERTAMENTE. Y Jesús dice lo que repetirá en su juicio: OS LO HE DICHO Y NO CREÉIS.
Nosotros en el mundo estamos muy lejos de creer lisa y llanamente en su decir que se fundamenta en sus obras. La razón es: NO SOIS DE MIS OVEJAS. MIS OVEJAS OYEN MI VOZ Y YO LAS CONOZCO Y ME SIGUEN Y YO LES DOY LA VIDA ETERNA
Este don es subrayado una y otra vez por ver si lo queremos. Pues hacerlo abre el mundo y cambiaría su perfil. ¿Pero quién no querría la vida eterna?
Es que los hombres querrían la vida permanente en el sistema de los entes pero ya la vida eterna implica un abandonarse al ser, a Dios como es y tal cual nos ha visto en su eternidad y nos ha destinado. No es el caso de los mundanos o naturistas. La verdad es una elección.
Los que escuchan su voz no serán arrebatados de su mano y MI PADRE Y YO SOMOS UNA MISMA COSA dice el Verbo que se acerca hasta nuestra intimidad para decirnos la verdad: que somos suyos y Él es una misma  cosa con el Padre.
De esto se trata la obediencia del escuchar: del pertenecerle tal cual lo es metafísicamente según el himno a los Colosenses y moralmente por nuestro sí.

Pero ellos querían matarlo y era invierno, dice el testigo. A nosotros nos parece increíble pero “Dios ha muerto” y aún también “el hombre” según modernos y posmodernos.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario