lunes, 3 de noviembre de 2014

LOS ÚLTIMOS SON LOS PRIMEROS

La ceguera de los hombres encerrados no les permite ver la luz de la gloria y el ciego de nacimiento APARECE A CONTINUACIÓN PARA MANIFESTARLA. El evangelio de Juan sigue la lógica subrayada en el de Lucas. Tiene su propio leit motiv. Venimos desde las bodas de Caná pasando por la samaritana y el discurso del pan de vida arribando a la luz del mundo: MIENTRAS ESTOY EN EL MUNDO YO SOY LA LUZ DEL MUNDO.
El máximo momento de la revelación es esta cuando el Verbo se auto revela en la cercanía. Ahora toca al ciego haciendo lodo y se sana: NUNCA JAMÁS SE OYÓ DECIR QUE ALGUNO ABRIESE LOS OJOS DE UN CIEGO DE NACIMIENTO, díceles el ciego a los furiosos fariseos que lo echan fuera insultándolo. Jesús lo encuentra y viene la revelación plena al último que pasa a ser primero: CREES EN EL HIJO DE DIOS? y él: ¿Quién ES PARA QUE CREA EN ÉL? Entonces como a la samaritana le dice: LE HAS VISTO Y QUIEN HABLA CONTIGO ÉL ES.
El Verbo vino a hacer un juicio: que los que no ven vean y no vean y los que creen ver.

Más filosófico que esto nada de Platón a Heidegger. Digo esto para quienes lo consideran “mera religión” ¡El mismo Heidegger! 

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