Si bien bien él nos tomará consigo y nos salvará Él es el camino para ir al Padre así como es la puerta. ¿Pero hay quien esté dirigido hacia el Padre? ¿Hay quien tenga esa expectativa mientras vive? Quiero decir con franqueza que no conozco directamente uno pues solamente está preocupado en su vida. La vida es muy absorbente y multifacética ¡Hay mucho por hacer! ¡Por más que antes que todo está el ser! Y se dice que Dios está lejos. Sin embargo Jesús le contesta a Felipe que le pidió que le muestre al Padre: TANTO TIEMPO QUE HE ESTADO CON VOSOTROS Y Y NO NE HABÉIS CONOCIDO FELIPE? QUIEN ME HA VISTO A MÍ HA VISTO AL PADRE.
Cercanía absoluta: Lo escuchamos lo vemos y por tanto nuestro conocimiento llega por visión. Vemos al Hijo en el hombre, cercanía que se hace absoluta en el pan de vida, y con ello ya no vivimos sino que habitamos. El Padre está en el Hijo y el Hijo en el Padre: LAS PALABRAS QUE OS HABLO DE MÍ MISMO NO LAS HABLO MAS EL PADRE QUE EN MI MORA, ÉL HACE LAS OBRAS.
El habitar es trinitario y eso objeto de la fe. Al creer en Dios se cree en su enviado en quien está el Padre enviante donde Él mismo está y con quien hace las obras que son signos para creer.
Nosotros escuchamos su palabra y habitamos y por ellos creemos pues sus palabra es una tierna flecha que atraviesa el corazón. Él asegura sin embargo: QUIEN CREE EN MÍ LAS OBRAS QUE YO HAGO ÉL TAMBIÉN LAS HARÁ PORQUE YO VOY AL PADRE.
Hay camino, término de llegada y obras para hacer por el camino de vuelta a su Padre y nuestro Padre.
Es clarísimo, es decir lógico. Quien no quiere el término del camino no querrá andar por él. Sí que muchos intentarán llevarlo a Jesús hombre con ellos diciendo "caminante no hay camino se hace camino al andar" y se hundirán en el mundo como en el infierno del Dante, abigarrado sitio para las artes y las ciencias del hombre y los divertimentos. Esto será explicable pero no borra la palabra que abre el camino y su dirección ontológica: PADRE hacia el HIJO e HIJO HACIA EL PADRE. ENVÍO DEL PADRE HACIA NOSOTROS Y VUELTA del HIJO HACIA EL PADRE CON NOSOTROS. Mientras vamos por el camino requerimos viáticos: CUALQUIER COSA QUE PIDIEREIS EN MI NOMBRE YO LO HARÉ PARA QUE SEA GLORIFICADO EL PADRE EN EL HIJO.
El Hijo enviado es el Verbo cabe Padre, sale de Él y estando el PADRE en el HIJO su ser es vuelta al PADRE: así su venida aquí nos incluye en la vuelta eterna glorificante. Su asunción de la humanidad no es el humanismo sino el realismo lógico necesario.
Él es habla desde sí en su Verbo quien nos habla de su parte y nos asume en la fe, en el sí quiero, en el matrimonio carnal de la Eucaristía y por tanto el esposo no nos ha de negar nuestros pedidos:
SI ALGO ME PIDIERES EN MI NOMBRE YO LO HARÉ.
¿Hay algo más lógico y real? ¿Acaso no damos nosotros a nuestros conyuges y a nuestros hijos lo que nos piden?
Lo que se subraya aquí es simplemente la logicidad de lo que se dice. Lo que cada uno haga con respecto a ello es cosa que no atañe a la verdad del mismo.
Cercanía absoluta: Lo escuchamos lo vemos y por tanto nuestro conocimiento llega por visión. Vemos al Hijo en el hombre, cercanía que se hace absoluta en el pan de vida, y con ello ya no vivimos sino que habitamos. El Padre está en el Hijo y el Hijo en el Padre: LAS PALABRAS QUE OS HABLO DE MÍ MISMO NO LAS HABLO MAS EL PADRE QUE EN MI MORA, ÉL HACE LAS OBRAS.
El habitar es trinitario y eso objeto de la fe. Al creer en Dios se cree en su enviado en quien está el Padre enviante donde Él mismo está y con quien hace las obras que son signos para creer.
Nosotros escuchamos su palabra y habitamos y por ellos creemos pues sus palabra es una tierna flecha que atraviesa el corazón. Él asegura sin embargo: QUIEN CREE EN MÍ LAS OBRAS QUE YO HAGO ÉL TAMBIÉN LAS HARÁ PORQUE YO VOY AL PADRE.
Hay camino, término de llegada y obras para hacer por el camino de vuelta a su Padre y nuestro Padre.
Es clarísimo, es decir lógico. Quien no quiere el término del camino no querrá andar por él. Sí que muchos intentarán llevarlo a Jesús hombre con ellos diciendo "caminante no hay camino se hace camino al andar" y se hundirán en el mundo como en el infierno del Dante, abigarrado sitio para las artes y las ciencias del hombre y los divertimentos. Esto será explicable pero no borra la palabra que abre el camino y su dirección ontológica: PADRE hacia el HIJO e HIJO HACIA EL PADRE. ENVÍO DEL PADRE HACIA NOSOTROS Y VUELTA del HIJO HACIA EL PADRE CON NOSOTROS. Mientras vamos por el camino requerimos viáticos: CUALQUIER COSA QUE PIDIEREIS EN MI NOMBRE YO LO HARÉ PARA QUE SEA GLORIFICADO EL PADRE EN EL HIJO.
El Hijo enviado es el Verbo cabe Padre, sale de Él y estando el PADRE en el HIJO su ser es vuelta al PADRE: así su venida aquí nos incluye en la vuelta eterna glorificante. Su asunción de la humanidad no es el humanismo sino el realismo lógico necesario.
Él es habla desde sí en su Verbo quien nos habla de su parte y nos asume en la fe, en el sí quiero, en el matrimonio carnal de la Eucaristía y por tanto el esposo no nos ha de negar nuestros pedidos:
SI ALGO ME PIDIERES EN MI NOMBRE YO LO HARÉ.
¿Hay algo más lógico y real? ¿Acaso no damos nosotros a nuestros conyuges y a nuestros hijos lo que nos piden?
Lo que se subraya aquí es simplemente la logicidad de lo que se dice. Lo que cada uno haga con respecto a ello es cosa que no atañe a la verdad del mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario