Seguimos en la filo-sofía. Aquí habla la SOPHÍA indicando y lo que dice despierta la persona que escucha y ve lo que le indican en un lenguaje paterno.
El Padre que me envía os ama, dice la Palabra y nosotros necesitamos Padre, verdad y amor. Por eso le correspondemos como hijos con un amor de necesidad como lo hacíamos con nuestros padres.
Parece que ya no los necesitamos cuando atravesamos el mundo en busca de realización individual. Y esto dura un tiempo y cuanto más lejos avanzamos del Padre que nos ama más débiles estaremos comiendo las bellotas de los chanchos sin filo-sofía.
Sin embargo no la echamos de menos ya que yacemos en el engaño creyendo que ella consiste en pensamientos propios y la palabra de Dios en religión, la cual o está desacreditada y dentro del "pasado pisado" o bien se dedica a la cuestión social de la pobreza material, tan acuciante en los países donde la ideología sustituye al pensamiento y a la economía, cuyo fin es crear capital y no repartirlo antes de tenerlo. La ideología condena a la pobreza sin la ciencia de la economía y transforma la religión en asistencial. Ni trae a Dios a la cercanía ni los medios suficientes a los hombres ni la libertad al ciudadano porque le quita la sacralidad del estado república, aduciendo su liberalismo egoísta.
Pero impide que uno se haga pobre siguiendo a la Palabra y correspondiéndole. Tal confusión produce que injuria la claridad de la Filosofía y desprende finalmente a esta de la Sophía dejando un chirle producto que no se "chicha ni limonada".
Dejando este pantano escuchamos solamente la narración de Juan, pura y precisa sin pretender con esto resolver el problema de los marginados, que lo son por obra de la insipiencia de los ideólogos y la maldad de los políticos que buscan votos en lugar de poner el poder del estado en universalizar las particularidades de los ricos y promover la riqueza con prudencia.
¡Plegue al cielo que la evolución o progreso tan alabado impida que los gobernantes gobiernen más de un período siguiendo el espíritu de la democracia ateniense! ¡Ah nos dicen que eran esclavistas! ¿No lo somos nostros? Siempre hemos sidos gobernados por el mismo partido porque "gana las elecciones dando prebendas" y con varios períodos amenazando con la permanencia monárquica.
Aquí Juan muestra como ingresa el rey del universo en Jerusalem montado en un asno y es momentáneamente aclamado para cumplir la profecía pero Él sabe que va a morir como esclavo para darle la libertad a la persona o mejor dicho hacerla emerger como misterio sustancial. Nadie podrá llevarnos ya nunca más a esclavizarnos en lo social dándonos bellotas. Volvemos con Él al Padre que nos ama.
El Padre que me envía os ama, dice la Palabra y nosotros necesitamos Padre, verdad y amor. Por eso le correspondemos como hijos con un amor de necesidad como lo hacíamos con nuestros padres.
Parece que ya no los necesitamos cuando atravesamos el mundo en busca de realización individual. Y esto dura un tiempo y cuanto más lejos avanzamos del Padre que nos ama más débiles estaremos comiendo las bellotas de los chanchos sin filo-sofía.
Sin embargo no la echamos de menos ya que yacemos en el engaño creyendo que ella consiste en pensamientos propios y la palabra de Dios en religión, la cual o está desacreditada y dentro del "pasado pisado" o bien se dedica a la cuestión social de la pobreza material, tan acuciante en los países donde la ideología sustituye al pensamiento y a la economía, cuyo fin es crear capital y no repartirlo antes de tenerlo. La ideología condena a la pobreza sin la ciencia de la economía y transforma la religión en asistencial. Ni trae a Dios a la cercanía ni los medios suficientes a los hombres ni la libertad al ciudadano porque le quita la sacralidad del estado república, aduciendo su liberalismo egoísta.
Pero impide que uno se haga pobre siguiendo a la Palabra y correspondiéndole. Tal confusión produce que injuria la claridad de la Filosofía y desprende finalmente a esta de la Sophía dejando un chirle producto que no se "chicha ni limonada".
Dejando este pantano escuchamos solamente la narración de Juan, pura y precisa sin pretender con esto resolver el problema de los marginados, que lo son por obra de la insipiencia de los ideólogos y la maldad de los políticos que buscan votos en lugar de poner el poder del estado en universalizar las particularidades de los ricos y promover la riqueza con prudencia.
¡Plegue al cielo que la evolución o progreso tan alabado impida que los gobernantes gobiernen más de un período siguiendo el espíritu de la democracia ateniense! ¡Ah nos dicen que eran esclavistas! ¿No lo somos nostros? Siempre hemos sidos gobernados por el mismo partido porque "gana las elecciones dando prebendas" y con varios períodos amenazando con la permanencia monárquica.
Aquí Juan muestra como ingresa el rey del universo en Jerusalem montado en un asno y es momentáneamente aclamado para cumplir la profecía pero Él sabe que va a morir como esclavo para darle la libertad a la persona o mejor dicho hacerla emerger como misterio sustancial. Nadie podrá llevarnos ya nunca más a esclavizarnos en lo social dándonos bellotas. Volvemos con Él al Padre que nos ama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario