Murió Lázaro para lo gloria
de Dios. Marta conoce pero no sabe.
Jesús revela lo máximo: YO SOY LA RESURRECCIÓN Y
LA VIDA QUIEN
CREE EN MÍ AUN CUANDO MUERA VIVIRÁ.
Es la solución lingüística (nos
lo comunica sin más) a aquello que determina nuestra existencia. Estamos
viviendo pero nada más sabemos de antes ni de después y queremos seguir
viviendo pero sin fundamento porque vemos que todo debe morir. Si creemos no
moriremos. Más allá de toda religión tradicional o pensamiento talentoso esta
afirmación nos toca en nuestra mayor aspiración: vivir.
Es mejor pues aceptar el
ofrecimiento de creerle a quien habla, quien llora y se estremece ante la
muerte de los amigos y que a continuación resucita al hermano de María y Marta
A FIN DE QUE CREAN QUE TÚ ME ENVIASTE. El envío de la Palabra del ser resucita
porque ÉL MISMO ES LA VIDA.
Esto es lo que se comunica
aquí y no hay nada que investigar ni discutir: simplemente CREER O NO CREER.
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