jueves, 27 de noviembre de 2014

LA MORADA DE DIOS EN EL ESPÍRITU

Ha llegado el momento donde muere toda filosofía, o pensamiento cultural de propia hechura en el tejido de ensayos sutiles consecuentes o científicos. Hemos arribado al capítulo 14 de San Juan piedra de toque de todo lo que el saber quiere saber o piedra de escándalo de lo que prefiriera no saber por aquello de "buey suelto bien se lame".
Estamos sumergidos en el cosmos del Big Bang, en la cultura universal de la expansión del universo que se rasga y se sume en los agujeros negros. Por más que duraran las galaxias fenecerían. Así que TODO ES VANIDAD DE VANIDADES Y TODO VANIDAD dice QUOELET.
Pero: NO SE CONTURBE VUESTRO CORAZÓN ¿CREÉIS EN DIOS? TAMBIEN  CREED EN MÍ: EN LA CASA DE MI PADRE HAY MUCHAS MORADAS. DE NO SER ASÍ OS LO HUBIERA DICHO PUES VOY A PREPARAROS UN LUGAR.
La palabra ha hecho blanco en el alma en su más profundo centro. Es el Verbo de Dios quien dice claramente que en la casa del Padre hay lugares para habitar y que nos ha destinado a ello. 
Vibra su revelación con tierna emoción: Y SI ME FUERE Y OS PREPARARE EL LUGAR VUELVO OTRA VEZ Y OS TOMARÉ CONMIGO PARA QUE DONDE YO ESTOY ESTÉIS TAMBIÉN VOSOTROS.
¿Que más se puede revelar desde tan cerca de parte de quien va a ser crucificado horas después? Lo que todo ser creado y salido a la existencia, afuera suyo, puede y debe querer ha sido comunicado con dulzura como la de quien invita a ingresar a través de un sacrificio personal inentendible, por más que se explique desde el ser enviado por el Padre que es su genitor. Engendrado no creado ¿Pero salido a ser cordero del sacrificio? 
Nos habla desde la cercanía de una mesa que alude al sacrificio porque es pascual. Pero el modo de su inclinación hacia nosotros es inefable y obliga de por sí más acá de toda cultura y situación cósmica. Lo que durare el equilibrio aquí y allá, lo que sirviera la técnica tendría como fin acercar a quien nos habla de esta manera ante tal situación pascual.
Es el cordero que se lleva consigo los pecados del mundo y los anula en el sacrifico de la cruz. Y Él es camino hacia las moradas. Pero no se quedará en el futuro, quiere que hoy y aquí seamos su morada.
El habitar es la condición real de la sabiduría y ya estamos en posesión de la herencia. Lo sumo de la verdad hacia cada uno como su morada personal.
Y avanza el discurso final hacia el fin.

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