Y Dios era el LOGOS y éste estaba en el principio cabe Dios
o hacia Él. Hay una cercanía procedente que hace que el LOGOS que estaba en el
principio hacia Dios también sea Él mismo predicado de Dios o donde Dios se
realiza o espeja.
Dios era el Logos y el Logos era hacia Él. Difícil resulta
explicar porqué salvo el de Trinitate de San Agustín y el segundo momento de
Deo Uno de Santo Tomás en la Suma
sean los únicos en afrontar esta declaración de Juan, que hasta el día de hoy
permanece como si no se hubiere pronunciado durante casi dos milenios al final
de la Misa.
Por cierto que hay inteligentes que consideran a esto como
algo superfluo y han intentado “salvar al pueblo” de tal complejidad tapando la
boca del final de la Sagrada Escritura
según San Juan. Y todos hablan de Dios como bajo el secreto de quien no se ha
expresado desde sí mismo como LOGOS y realizándose como vida y visualizándose
como luz de los hombres.
Dios es luz que se muestra y se auto realiza en el hombre.
No lo recibieron brillando él en las tinieblas y alumbrando a todo hombre que
viene al cosmos ¿Cómo es que el hombre viene al cosmos? ¿El hombre que es
materia en toda su visibilidad y por tanto tiniebla? Sin duda lo nombrado por
Pablo en el himno de Efesios: no el hombre centro del cosmos sino la persona
elegida antes del cosmos arrojado.
Y Él quien estaba en el cosmos y vimos su gloria también es
por quien llegó a ser el cosmos: TODAS LAS COSAS FUERON HECHAS POR MEDIO SUYO Y
SIN ÉL NO SE HIZO NINGUNA DE LAS QUE HAN LLEGADO A SER O DEVIENEN.
Dentro del cosmos, él contenido, siendo continente el cosmos
no lo conoció ni menos los suyos que al ser interpelados por el Logos no lo
reciben. Mucha cercanía de Dios que se volvió más cercano que todo lo cercano y
por ende lo más lejano.
Tal lejanía se vuelve tan incomprensible cuanto es la de los
hijos de Dios por la fe en su nombre. Hijos no por la carne sino por el
Espíritu quien dio el hogar para la encarnación del Verbo en la inmaculada
concepción, el tabernáculo. La plena gracia. Y a través de tal acontecer
pudimos contemplar su gloria, la del unigénito en la cercanía del Padre. Uno es
engendrado y otro es espirado ya que también DIOS ES ESPÍRITU y a su vez:
SPIRITUS SPIRAT.
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