Insiste Pablo en que la obra de los Tesalonicenses en la fe es producto del poder del Evangelio y en el Espíritu Santo con toda plenitud. No son meras palabras es un poder dado, el del Espíritu Santo, cuyo fruto es el gozo aunque abunden las tribulaciones.
Así se han constituido como ejemplo vivo del evangelio para los demás en Macedonia y Acaya. Es la verdadera catequesis la resonancia de la palabra del Señor en la vida de las personas la que mueve repercutiendo en toda la extensión porque son las mismas personas que emergen como imágenes de Cristo, quien a su vez eternamente es Imagen del Padre. Esta es la lógica del Nuevo Testamento.
La predicación recibida por ellos fue aprobada por Dios, dice Pablo y no reposó en un mínimo en los hombres y sus lisonjas. Pero con la autoridad de Dios se hicieron los que predican como una madre que acaricia a sus hijos:
NOS COMPLACÍAMOS EN DATOS NO SOLAMENTE EL EVANGELIO DE DIOS SINO TAMBIÉN NUESTRAS PROPIAS VIDAS POR CUANTO HABÍAS LLEGADO A SERNOS MUY QUERIDOS.
Tampoco les fueron económicamente gravosos. Pablo subraya su gratuidad y ahora se compara con un Padre que amonesta a vivir de una manera digna de Dios QUE OS HA LLAMADO A SU PROPIO REINO Y GLORIA.
Repite que la palabra de Dios recibida es una energía que opera poderosamente en los que creen, no palabra de los hombres. Así en esa medida son perseguidos por quienes mataron a Jesús y pretenden ahogar la predicación.
ASÍ VOSOTROS SOIS NUESTRA GLORIA, les dice con ternura, con la de los verdaderos padres preocupados por que sean desviados del amor de Cristo.
Son las personas que despiertan en su ser propio quienes brotan como tales por la plenitud del Espíritu Santo y que se transforman en signos que como palabras eficaces repercuten en quienes por la buena voluntad han de creer.
Así se han constituido como ejemplo vivo del evangelio para los demás en Macedonia y Acaya. Es la verdadera catequesis la resonancia de la palabra del Señor en la vida de las personas la que mueve repercutiendo en toda la extensión porque son las mismas personas que emergen como imágenes de Cristo, quien a su vez eternamente es Imagen del Padre. Esta es la lógica del Nuevo Testamento.
La predicación recibida por ellos fue aprobada por Dios, dice Pablo y no reposó en un mínimo en los hombres y sus lisonjas. Pero con la autoridad de Dios se hicieron los que predican como una madre que acaricia a sus hijos:
NOS COMPLACÍAMOS EN DATOS NO SOLAMENTE EL EVANGELIO DE DIOS SINO TAMBIÉN NUESTRAS PROPIAS VIDAS POR CUANTO HABÍAS LLEGADO A SERNOS MUY QUERIDOS.
Tampoco les fueron económicamente gravosos. Pablo subraya su gratuidad y ahora se compara con un Padre que amonesta a vivir de una manera digna de Dios QUE OS HA LLAMADO A SU PROPIO REINO Y GLORIA.
Repite que la palabra de Dios recibida es una energía que opera poderosamente en los que creen, no palabra de los hombres. Así en esa medida son perseguidos por quienes mataron a Jesús y pretenden ahogar la predicación.
ASÍ VOSOTROS SOIS NUESTRA GLORIA, les dice con ternura, con la de los verdaderos padres preocupados por que sean desviados del amor de Cristo.
Son las personas que despiertan en su ser propio quienes brotan como tales por la plenitud del Espíritu Santo y que se transforman en signos que como palabras eficaces repercuten en quienes por la buena voluntad han de creer.
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