Como San Pablo habla de las mujeres excluyéndolas de ministerios y las pone a engendrar hijos santos mencionando la autonomía de Eva para decidir toda la modernidad está contra San Pablo a quien también nosotros le contestamos con María y a los modernos con Eva que verdaderamente es el punto flaco cuando toma sobre sí el rol equivocado queriendo la primacía cuando la tiene en el último lugar de la humildad como María.
La sabiduría es paradoja y es para quien se deje le determinar por ella con obediencia a lo bello y supremo. Que los últimos sean primeros es la clave de esta sabiduría y está en la cima de la belleza del espíritu. María es la primera siendo la humildad absoluta que puede así recibir la caridad o el ser de Dios. Tanto que así engendró al hijo de Dios.
Excluir a la mujer es rodearla como reina y protegerla del enemigo del hombre. Sabemos que el mundo seguirá por el otro camino, lo vemos y confirmamos. Pero también debe admitirse lo que dice la sabiduría paulina para quien la reciba como una carta que no cesa de comunicar a quien la recibe más allá de la modernidad y vecino a la posmodernidad.
Noblesse oblige. Hay que aceptar que otros hablen, aquí es Pablo quien vio y oyó lo que el Señor le dijo ¿Para siempre? Dios es eterno y él era apóstol.
Pero hay otro apóstol, Juan, que narró lo que dijo desde la cruz: HE AHÍ A TU MADRE.
Quien le impresiones esto como bello lo verá bueno y aún óptimo y esto lo obligará a ver tal paradigma de mujer.
La sabiduría es paradoja y es para quien se deje le determinar por ella con obediencia a lo bello y supremo. Que los últimos sean primeros es la clave de esta sabiduría y está en la cima de la belleza del espíritu. María es la primera siendo la humildad absoluta que puede así recibir la caridad o el ser de Dios. Tanto que así engendró al hijo de Dios.
Excluir a la mujer es rodearla como reina y protegerla del enemigo del hombre. Sabemos que el mundo seguirá por el otro camino, lo vemos y confirmamos. Pero también debe admitirse lo que dice la sabiduría paulina para quien la reciba como una carta que no cesa de comunicar a quien la recibe más allá de la modernidad y vecino a la posmodernidad.
Noblesse oblige. Hay que aceptar que otros hablen, aquí es Pablo quien vio y oyó lo que el Señor le dijo ¿Para siempre? Dios es eterno y él era apóstol.
Pero hay otro apóstol, Juan, que narró lo que dijo desde la cruz: HE AHÍ A TU MADRE.
Quien le impresiones esto como bello lo verá bueno y aún óptimo y esto lo obligará a ver tal paradigma de mujer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario