Hemos escuchado un torrente de palabras paulinas que sin embargo dicen lo mismo y destacan la personalización sobre la Persona del Verbo o Logos que nos junta en sí llamándonos en EKKLESIA, LLAMÁNDONOS HACIA SÍ, PERSONA POR PERSONA Y PERSONA A PERSONA.
Pablo se dedica al final de sus cartas a nombrar a las personas que lo acompañan y a quienes lo han ayudado en su predicación y las cartas se dedican a cada uno.
Hay un paso más: Jesús habla con la samaritana y hace surgir su persona y muestra la suya diciendo YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA.
Esto es, tú eres quien eres porque YO SOY Y TE HABLO. El ser le dirige la palabra diría Heidegger y el habla es su casa. Y el habla habla y el habla calla.
Es muy otra cosa de lo que se dice en la publicidad del uno, añadiría. Se habla a la comunidad que todos debemos formar obligados a la tiranía del uno. Aquí todo se hace borroso. Su verdad no es la no verdad del ser es simplemente el borronear la verdad en un todo donde todas las vacas son pardas. Todos unidos sobre la base de una fuga de la persona en cercanía con la Persona.
Los apóstoles se habían ido a hacer cosas necesarias y Jesús le pide de beber a aquella persona y luego Él mismo le ofrece el agua viva que es el Espíritu Santo que PERSONALIZA, nos incorpora a la Trinidad de Personas, a la vida eterna.
Bien: me adelanto porque esto está en San Juan, en la consumación del Nuevo Testamento. Todavía Pablo está poniendo el fundamento.
Pero aquella fuga de la personalización que consuma el Espíritu me hace recordar mutatis mutandis a la caverna platónica. Y antes a Parménides y a los hombres de la mezcla.
Pablo se dedica al final de sus cartas a nombrar a las personas que lo acompañan y a quienes lo han ayudado en su predicación y las cartas se dedican a cada uno.
Hay un paso más: Jesús habla con la samaritana y hace surgir su persona y muestra la suya diciendo YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA.
Esto es, tú eres quien eres porque YO SOY Y TE HABLO. El ser le dirige la palabra diría Heidegger y el habla es su casa. Y el habla habla y el habla calla.
Es muy otra cosa de lo que se dice en la publicidad del uno, añadiría. Se habla a la comunidad que todos debemos formar obligados a la tiranía del uno. Aquí todo se hace borroso. Su verdad no es la no verdad del ser es simplemente el borronear la verdad en un todo donde todas las vacas son pardas. Todos unidos sobre la base de una fuga de la persona en cercanía con la Persona.
Los apóstoles se habían ido a hacer cosas necesarias y Jesús le pide de beber a aquella persona y luego Él mismo le ofrece el agua viva que es el Espíritu Santo que PERSONALIZA, nos incorpora a la Trinidad de Personas, a la vida eterna.
Bien: me adelanto porque esto está en San Juan, en la consumación del Nuevo Testamento. Todavía Pablo está poniendo el fundamento.
Pero aquella fuga de la personalización que consuma el Espíritu me hace recordar mutatis mutandis a la caverna platónica. Y antes a Parménides y a los hombres de la mezcla.
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