martes, 15 de julio de 2014

LA SABIDURÍA EL EVANGELIO DE LA VERDAD

Repetiremos el porqué de "filo-sofía en el claro". Es una relación con la sophía un philein lo que ahora tenemos en vista y hace tiempo ejercemos. La Sophía se dirige a nosotros hoy, libre, ya que ha sido concebida por la razón conceptual del la Historia  y ahora habla en la esfera del lenguaje más allá de la historia que según la logotectónica ha explicado es una totalidad cerrada y perfecta.
Por eso ensayamos escucharla así, libre de cualquier interpretación histórica, mundanal y linguística. Ella sola nos habla en este caso en la epístola a los Tesalonicenses con toda la autoridad de quien la transmite: Pablo, quien ha sido llamado de tal forma que ha brotado su persona en primacía: YA NO SOY YO SINO CRISTO. San Agustín dará buena cuenta de ello en las Confesiones con el "CONOZCAOS YO CONOCEDOR MÍO". Un obra que parece actual pues ya habla respondiendo desde su persona a la Persona del Verbo sin ninguna mediación ni propósito que no sea la relación correspondiente con quien habla desde su ser que es, Dios.
El amor de Pablo para sus primeras comunidades que salen del paganismo griego (que nada saben de Homero y Aristóteles vistos por la Logotectónica hoy) es para CONFIRMAR IRREPRENSIBLES VUESTROS CORAZONES EN SANTIDAD DELANTE DE DIOS Y PADRE NUESTRO EN LA PARUSÍA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO CON TODOS SUS SANTOS.
Se espera su venida gloriosa y la resurrección de los muertos cuando los vivientes serán arrebatados con Él y todos estaremos con Él. Ese día puede venir en el momento menos pensado lo que obliga a la vigilancia y a vivir su paz desde ahora para que así nos encuentre en su venida.
Pablo nos quita del mundo cerrado sobre sí y nos indica el claro del ser. Él ha abierto para que ya estemos donde estaremos. La expectativa es nuestra disposición: FIEL ES QUIEN NOS LLAMA.
No quiere Pablo que perdamos tal apertura y nos coloca ante la inminencia, es decir ante el advenir que nos da horizonte de un tiempo pleno. Nos exhorta a vivir tal inminencia y nos conjura a que sea leída esta carta a todos.
Resuena la palabra del ser de la manera más humana: un apóstol, alguien enviado nos comunica lo entrañable, la esencia de nuestro ser que en él mismo se fenomeniza.
Y eso es todo para ser desde el ser. Predica el evangelio, la buena nueva de la verdad que se ha expresado en la carne y venciendo a la muerte nos hace resucitar con Él en su Parusía. No hay cómo reducir esto a moralina alguna encerrada en el mundo y justificar los impulsos de la carne escuchando esta, para algunos, Buena Nueva y para otros limitación de vivir de acuerdo a este mundo. Por lo menos expuestos a las palabras de sus cartas. Sin teología.
Él dice: NO APAGUÉIS EL ESPÍRITU. Clave para la cuestión "de la carne", que tiene la contrariedad con Él, el Señor Vivificante.

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