domingo, 1 de junio de 2014

SIGNOS HUMANOS DE DIOS

Asombrosa expresión: Doy gracias a mi Dios por todo el recuerdo que hago sobre vosotros siempre en toda petición mía en pro de todos vosotros, con gozo haciendo petición sobre vuestra comunión en el evangelio desde el primer día hasta ahora.
Dar gracias por recordarlos para hacer peticiones por la comunión de ellos en el evangelio. Y lo que se verifica no es su obra sino como testigo de quien obra: QUIEN COMENZÓ UNA BUENA OBRA EN VOSOTROS LA COMPLETARÁ HASTA EL DÍA DE CRISTO JESÚS.
Si preguntamos quien es diremos como lo han subrayado todos los padres amigos de las cartas paulinas: el Espíritu Santo. 
Cómo esto ha ido a parar a insoportable moralina se explica filosóficamente ¿Insoportable para quien? Para un Nietzsche y para quienes sabemos lo que las palabras nos significan y realizan. Nosotros que seguimos la meditación de los modernos en su núcleo y no las teologías que se enzarzan en la periferia y dejamos que la religión se ejecute en su función social sin confundirla con la sabiduría que habla pura y discierne por las junturas del espíritu y el alma.
Todo lo que va expresando el Apóstol es como nuevo al reparar en cada actitud con respecto ahora a los filipenses en el afecto del corazón bajo la obra de la gracia que obra poderosamente en él y de la cual ellos son copartícipes: TESTIGO ME ES DIOS DE CUANTO OS AMO EN CRISTO JESÚS, EN SUS ENTRAÑAS.
Sí que es sorprendente esto de las entrañas de Cristo desde donde Pablo ama a estos Filipenses pero de nuevo bajo la virtud de la caridad que es el conocimiento perfecto  que puede discernir lo mejor: la pureza y santidad que los haga irreprensibles para el día de Cristo. La gloria y alabanza es la meta.
Vemos claramente la meta, la alabanza de la gloria y el fin: Dios. 
Pablo ora para que alcancen todos esta meta que no tiene ni un átomo de mundanal. No se trata del bienestar de los Filipenses sino de la fenomenología de la gracia dispensada en ellos. Él ama con el amor de Cristo. Vean la inexistencia de moralina.
Y Pablo es el testigo, la prueba de ello.

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