La plenitud de los tiempos indicada por quien se asomó a la eternidad hace estallar las representaciones del tiempo y del mundo como continente donde se halla todo, incluida la Iglesia.
Sin embargo: PARA REALIZARLO EN LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS DE RECAPITULAR EN CRISTO TODAS LAS COSAS, LAS DEL CIELO Y DE LA TIERRA somos nosotros hechos sus herederos, predestinados, ALABANZA DE LA GLORIA.
El propósito de su voluntad fue el haber llegado el tiempo del cumplimiento de la promesa: SELLADOS CON EL ESPÍRITU SANTO DE LA PROMESA.
Desde ahora recibimos arras de nuestra condición de seres en el ser, de personas entre las tres Personas para ver en la fe lo invisible. Nos adquirió para ALABANZA DE SU GLORIA CON LA CUAL NOS AGRACIÓ A NOSOTROS MISMOS: somos fenomenología del Espíritu en nuestro espíritu. ESE ESPÍRITU DE REVELACIÓN Y SABIDURÍA EN EL CONOCIMIENTO FIRME DE ÉL HABIENDO SIDO ILUMINADOS EN LOS OJOS DEL CORAZÓN PARA SABER...LA RIQUEZA DE LA GLORIA DE SU HERENCIA EN LOS SANTOS Y LA HYPERBÓLICA GRANDEZA DEL PODER SUYO HACIA NOSOTROS LOS QUE CREEMOS CONFORME A LA OPEROSIDAD DE LA SOBERANÍA DE SU FUERZA QUE EJERCITÓ EN CRISTO AL LEVANTARLO DE LOS MUERTOS Y SENTARLO A SU DIESTRA EN LOS CIELOS POR ENCIMA DE LOS PRINCIPADOS. Vemos en la dimensión del ser.
Copiamos. Transparentamos la sublimidad de este sobreconocimiento más allá de la moral, del bien y del mal, que intentaron a su vez superar la moralina heredada en un mundo rebosante de cómodas representaciones democráticas y tecnológicas en crecimiento.
El poder de Dios todo lo puso bajo sus pies Y A ÉL LE OTORGÓ SER CABEZA SOBRE TODA SU IGLESIA QUE ES SU CUERPO EL PLEROMA DE QUIEN LLENA TODO EN TODO.
Se señala en el claro del evangelio de la verdad lo que Iglesia es: plenitud y no un ente a la mano que fuera susceptible de cambio al estilo del positivismo.
Pero así lo ven bajo la luz del entendimiento inmediato los hombres de dos cabezas que tienen una en el adorado mundo que los llena de promesas (no la del Espíritu de la promesa) y galardones y otra en un ámbito indeterminado que obliga a retirar la vista ofendida por vacío semejante.
Un posmoderno dice: no miren hacia adentro porque es vacío. Por eso el maestro de la interioridad y de lo uno, Plotino, decía para los que miran la exterioridad: no les es posible el ver sino el no ver.
Sin embargo: PARA REALIZARLO EN LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS DE RECAPITULAR EN CRISTO TODAS LAS COSAS, LAS DEL CIELO Y DE LA TIERRA somos nosotros hechos sus herederos, predestinados, ALABANZA DE LA GLORIA.
El propósito de su voluntad fue el haber llegado el tiempo del cumplimiento de la promesa: SELLADOS CON EL ESPÍRITU SANTO DE LA PROMESA.
Desde ahora recibimos arras de nuestra condición de seres en el ser, de personas entre las tres Personas para ver en la fe lo invisible. Nos adquirió para ALABANZA DE SU GLORIA CON LA CUAL NOS AGRACIÓ A NOSOTROS MISMOS: somos fenomenología del Espíritu en nuestro espíritu. ESE ESPÍRITU DE REVELACIÓN Y SABIDURÍA EN EL CONOCIMIENTO FIRME DE ÉL HABIENDO SIDO ILUMINADOS EN LOS OJOS DEL CORAZÓN PARA SABER...LA RIQUEZA DE LA GLORIA DE SU HERENCIA EN LOS SANTOS Y LA HYPERBÓLICA GRANDEZA DEL PODER SUYO HACIA NOSOTROS LOS QUE CREEMOS CONFORME A LA OPEROSIDAD DE LA SOBERANÍA DE SU FUERZA QUE EJERCITÓ EN CRISTO AL LEVANTARLO DE LOS MUERTOS Y SENTARLO A SU DIESTRA EN LOS CIELOS POR ENCIMA DE LOS PRINCIPADOS. Vemos en la dimensión del ser.
Copiamos. Transparentamos la sublimidad de este sobreconocimiento más allá de la moral, del bien y del mal, que intentaron a su vez superar la moralina heredada en un mundo rebosante de cómodas representaciones democráticas y tecnológicas en crecimiento.
El poder de Dios todo lo puso bajo sus pies Y A ÉL LE OTORGÓ SER CABEZA SOBRE TODA SU IGLESIA QUE ES SU CUERPO EL PLEROMA DE QUIEN LLENA TODO EN TODO.
Se señala en el claro del evangelio de la verdad lo que Iglesia es: plenitud y no un ente a la mano que fuera susceptible de cambio al estilo del positivismo.
Pero así lo ven bajo la luz del entendimiento inmediato los hombres de dos cabezas que tienen una en el adorado mundo que los llena de promesas (no la del Espíritu de la promesa) y galardones y otra en un ámbito indeterminado que obliga a retirar la vista ofendida por vacío semejante.
Un posmoderno dice: no miren hacia adentro porque es vacío. Por eso el maestro de la interioridad y de lo uno, Plotino, decía para los que miran la exterioridad: no les es posible el ver sino el no ver.
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