sábado, 26 de abril de 2014

AGUSTÍN LO SUPO EN LAS CONFESIONES

Pablo subraya para los teólogos hodiernos: A MÍ EL MENOR DE TODOS LOS SANTOS ME FUE OTORGADA ESTA GRACIA DE ANUNCIAR A LOS GENTILES LA INCALCULABLE RIQUEZA DE CRISTO.
Pablo no es un estudioso que nos comunica su saber. Cristo habla en él. Sentimos desalentar a los intelectuales o a los se dicentes profetas DE LA IGNORANTIA AFECTATA (¡lo que se escucha de San Pablo hoy!), pero es su predicación PARA QUE LA MULTIFORME SABIDURÍA DE DIOS SEA AHORA NOTIFICADA POR MEDIO DE LA IGLESIA A LOS PRINCIPADOS Y POTESTADES EN LOS CIELOS CONFORME AL PROPÓSITO ETERNO QUE ÉL HA REALIZADO EN CRISTO JESÚS. No es meramente para que discutan en la posmodernidad mundana.
Pablo pone palabras definitivas a la cuestión del ser: en la plenitud de los tiempos abre el misterio en Cristo que estaba escondido por los siglos. Ahora ha llegado el momento pascual donde el Espíritu suyo entra en el hombre PARA QUE HABITE CRISTO POR LA FE EN NUESTROS CORAZONES ARRAIGADOS EN SU AMOR.
Con ello somos capaces de comprender la anchura, la largura, la altura y la profundidad y conocer el hyperbólico amor de Cristo PARA SER LLENADOS DE TODA LA PLENITUD DE DIOS.
Dios es persona con el cual podemos tratar con cercanía y PARRESÍA.
Uno no se cansa de decirlo: esto es filo-sofía, pues la sofía es la persona del Verbo. San Agustín lo supo.

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