martes, 15 de abril de 2014

LA ALABANZA DE LA GLORIA.

La verdad de la Trinidad hace que Pablo vea nuestra existencia predestinada en Jesucristo por adopción. La adopción significa el hecho de la encarnación del Verbo del Padre. Si el Hijo ha de encarnarse los hijos predestinados antes del cosmos existen desde Él y para Él. 
Esto no es a la vista de entes inmediatos que se ponen junto a Jesús como seguidores. Somos sin duda entes puestos unos al lado de los otros y nuestros cuerpos se tocan pero ya éramos en Él predestinados a ser hijos adoptivos.
TAL FUE SU BENEPLÁCITO PARA LA ALABANZA DE LA GLORIA DE SU GRACIA CON LA CUAL NOS AGRACIÓ A NOSOTROS EN SU AMADO.
He aquí para qué fuimos elegidos y ya no creados naturalmente. Se ha tomado siempre desde la razón natural y entonces el mono viene como nuestro antecesor y ya no seríamos nosotros creados. 
Pablo corrige: si somos imagen y semejanza ya somos elegidos y se sale del cosmos y del paraíso terrenal (él fariseo y biblista) y nos ubica en el Hijo por voluntad del Padre.
Pero revela que por su voluntad hemos sido elegidos en el Verbo PARA ALABANZA DE SU GLORIA QUE ESTÁ EN LA HUMANIDAD POR OBRA DE HABERLA EL VERBO ASUMIDO EN SÍ. LA GLORIA EXPLOTA EN NOSOTROS ESENCIALMENTE POR SER ELEGIDOS COMO HIJOS, EN LA FILIACIÓN DEL ESPÍRITU Y NUESTRA ALABANZA IMPLICA LA FENOMENOLOGÍA DE NUESTRO SER.
SOMOS PARA LA ALABANZA DE LA GLORIA EN EL HIJO ASOCIADOS A LA FAMILIA DE LA TRINIDAD.
¡Qué decir!

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