miércoles, 2 de abril de 2014

COMPLEJIDAD PAULINA

Las despedidas de las cartas de Pablo están tan alejadas de las moralinas en curso que sorprende que puedan incluirse en algo así como "religión" o populismo religioso.
El alma, el corazón se le sale hacia sus alumnos en la fe. Porque no otra cosa son sus hermanos en Cristo. Deben estar a la altura de semejante maestro pues la complejidad de su saludo es notable: ALEGRAOS. Los exhorta a la alegría después de haberlos reprendido. Su caridad es manifestación de la singularidad de la persona descubierta.
Y los imperativos que pronuncia a continuación en voz medio pasiva apuntan a la perfección y al mutuo consuelo como al pensar lo mismo y al vivir en paz y afirma que entonces el Dios del amor y de la paz estará con ellos.
Es decir algo raro: vivid en paz y el Dios de la paz estará. Cuando él impreca para ellos la gracia y el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo les ha explicado ya estas virtudes. Y además solicita del Espíritu  los frutos de amor, gozo y paz.
Hay virtudes adquiridas que son también de la gracia. Ese sistema complejo lo explica Tomás de Aquino en la moral general.
Es hermosamente complejo el simple saludo, es decir bellamente conceptual y sapiencial.
Es distintivo: la gracia debe venir y la voluntad debe apetecer y obrar la paz. Pablo exhorta e impreca para ellos en el amparo de su caridad perfecta en un liderazgo paradigmático.

La epístola a los Corintios lo pone en evidencia por los siglos.

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