martes, 10 de noviembre de 2015

SOBERBIA DIGITAL

Pero resulta que ahora le tomamos a Dios sus funciones porque digitalizamos hasta los genomas -dice Bilikins- o a la naturaleza. Con cara de triunfo de representante del mundo digital diz que hizo más en cuatro que en cinco mil años. Vamos a poder cambiar el tamaño de una nariz y evitar enfermedades hereditarias. Vamos a sentir nuestro cerebro y la neurociencia será una "ciencia húmeda" ¡Ojalá que por lo menos eviten -sin saber porqué es así- que el treinta por ciento de los adolescentes consuman paco (droga sucia) en las provincias del norte argentino antes patrimonio de los carnavalitos y la quena.
Miraba a las religiones como antecedentes o rémoras de esos cinco mil años el emprendedor argentino.
Dejemos a Heidegger, inhabilitado por su convivencia epocal. ¿No es abismática y explosiva o caótica tal omisión de lo que se ha sabido y sobre todo revelado en esos cinco mil años?
No hay que lamentar sólo la droga en los jóvenes perdidos porque el olvido y enajenación de los digitalizados es tan alarmante aunque sea tan útil para procedimientos de diagnóstico.
No es que se quiera defender a Dios pero atribuirle su designio genético meramente y dejar de lado que ha establecido amistad efectiva con nosotros a quienes declara herederos del HIJO DE SU AMOR EN LOS CIELOS, es decir en lo fuera de la materia cósmica, material y biológica, más allá de la información, todo esto es infantilismo tecnológico.
Heidegger: olvido del ser.
Bien está el moverse en la expansión del sistema de los entes. Ya lo vio venir desde Ser y Tiempo. Pero ahora quizás le coloquen un chip y asimilen hasta Tiempo y Ser pasando por las demás obras dramático filosóficas. No tendrán que leerlas con pena y esfuerzo.
¿Pero comprenderán con el cerebro y habrá espíritu inteligente ya que inteligencia les es equivalente a cerebro?
SUUM QUIQUE. Nosotros escucharemos al Espíritu Santo y le pediremos precisamente santidad, la de los frutos y dones. Entre los últimos se cuenta el don de inteligencia que hace ver a la inteligencia creada o procedente del genoma. Esto lo supo el profeta Isaías hace dos mil setecientos años y hoy es objeto de burlas.
Bueno los profetas han tenido tal destino. Hoy con bondadosa soberbia digital.

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