lunes, 25 de agosto de 2014

HÁGASE EN MÍ TU VOLUNTAD

AMONÉSTALES PARA QUE SE SOMETAN A LOS GOBIERNOS, le dice a Tito. Esto hoy es inaudito, en las épocas de liberación contínua. Pero tal obediencia es con acción: ESTÉN LISTOS PARA TODA OBRA BUENA, QUE NO DIGAN MAL DE NADIE NI SEAN PENDENCIEROS SINO APACIBLES MOSTRANDO TODA MANSEDUMBRE PARA CON TODOS LOS HOMBRES.
Tal el perfil del cristiano siempre contrario al hombre mundano como eran ellos antes DESOBEDIENTES SIGUIENDO A TODA CLASE DE PLACERES...
Y su medida ahora es la bondad de Dios: PORQUE CUANDO SE MANIFESTÓ LA BONDAD DE DIOS NUESTRO SALVADOR Y SU AMOR A LOS HOMBRES ÉL NOS SALVÓ NO A CAUSA DE NUESTRAS OBRAS DE JUSTICIA QUE HUBIÉSEMOS HECHO NOSOTROS SINO SEGÚN SU MISERICORDIA POR EL LAVAMIENTO DE LA REGENERACIÓN Y LA RENOVACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO QUE  DERRAMÓ SOBRE NOSOTROS RICAMENTE POR JESUCRISTO NUESTRO SALVADOR PARA QUE JUSTIFICADOS POR SU GRACIA LLEGUEMOS A SER CONFORME A LA ESPERANZA DE LA VIDA ETERNA.
El cristiano no es salvo por sus propias obras y por las normas que cumple sino por la regeneración y lavacro del bautismo en el Espíritu Santo derramado por Jesucristo por Dios padre. Esta diferencia impide ser confundidos por moralistas que luego querrán dominar la sociedad. Si lo han pensado y hecho en centurias no se atribuye a la sabiduría paulina. Pablo da preceptos y consejos pero la justificación proviene del Espíritu que Jesucristo DERRAMÓ RICAMENTE.
La medida es la bondad de Dios que nos sella por la tercera Persona de la Trinidad. Lo demás es moral de la cual se encargó Federico Nietzsche.
Decían que costaba trabajo ser cristiano por todo lo que había que cumplir y hoy ya es objeto de burla o imposibilidad. Resultan casi disparatadas a la luz de la lógica lucana y paulina estas objeciones seguras de sí. Porque lo difícil es la simplicidad de recibir, es decir MARÍA humildad del servicio que dijo HÁGASE EN MI SEGÚN TU VOLUNTAD. He aquí la clave. No la moralina actual.

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