La Paideia de los hijos. Pablo usa esta riquísima palabra dirigida a los padres. Los hijos deben cumplir el mandamiento del honrar padre y madre y éstos sin exasperarlos o provocar su ira deben ingresarlos en la PAIDEIA. Empleó tal palabra mágica y no otra y nosotros -humanistas- la oímos no como una vaga "educación" que alcanzaría hasta que nuestros hijos luego de estudiar danzas a su gusto sean "digitales" y se capaciten en la técnica. ¡Ah Pablo no pronunció la palabra griega TECHNÉ que tan a mano tenía! La traducen por disciplina a la inmensa palabra PAIDEIA, nosotros no podemos eludirla para aplicarla a su contexto inmediato, nosotros la escuchamos hoy y decimos: ¡padres y escuelas debéis sumergir a hijos y alumnos en la formación de la conciencia espiritual con toda la historia desde Homero a Schiller y Hölderlin pasando por Lucas Juan y Pablo! En medio las altas cumbres de la tragedia y la lírica y de la pintura y de la música. Es decir: lo contrario de lo que se hace: pequeños artistas y mucha técnica más cine y televisión.
Pero aparece en el discurso paulino el jefe de la contra educación: REVESTÍOS DE TODA LA ARMADURA DE DIOS PARA QUE PODÁIS RESISTIR LAS INSIDIAS DEL DIABLO. A quien nadie está dispuesto a reconocer, nadie de los hodiernos es el mismo jefe de la dispersión y división: es quien cierra el horizonte con las cosas y las habladurías en espesísimas telas de araña.
Pero la Revelación o APOCALIPSIS prosigue: NUESTRA LUCHA NO ES CONTRA LA SANGRE Y LA CARNE SINO CONTRA LOS PRINCIPADOS, CONTRA LOS DOMINADORES DE ESTE MUNDO TENEBROSO, CONTRA LOS ESPÍRITUS DEL MAL QUE HABITAN EN LOS ESPACIOS CELESTES.
Hay una lucha a la vista del la revelación y desconocida por el encerramiento asfixiante de la cultura antropológica que en todo caso lo ve como mito usado este término en sentido débil.
Hay una lucha que requiere de armadura para resistir el día malo. Y nos ceñimos para ello ¡con la ALETHEIA!
Otra palabra que abarca todo lo filósofico de la primera época y que ahora será usada para EL LOGOS hecho carne. Revestidos de la VERDAD la coraza será la justicia, otra palabra absoluta. EL LOGOS DE LA VERDAD QUE ES CRISTO lleva como peto la coraza de la DIKAIOSYNE y el hoplita lleva el calzado del EVANGELIO DE LA PAZ. Y el escudo necesario por cierto es EL ESCUDO DE LA FE PARA QUE PODÁIS APAGAR LOS DARDOS ENCENDIDOS QUE ARROJARÁ EL MALIGNO. Todavía falta el yelmo: es el YELMO DE LA SALVACIÓN. Y la espada es LA ESPADA DEL ESPÍRITU QUE ES LA PALABRA DE DIOS.
No os preocupéis acerca de lo que habréis de decir porque el Espíritu hablará dice Jesús a sus envíados.
¿Cómo, no habrá teologías? y Juan dirá:ÉL OS ENSEÑARÁ TODAS LAS COSAS.
Y Pablo concluye con el lugar de la oración, que es el ejercicio espiritual, la energía y operosidad del espíritu.
Todas estas palabras les suenan rimbombantes por vacías a los hodiernos pero a nosotros, vecinos de submodernismo, nos procuran el ser, ya que son como dijo Juan de la Cruz: "palabra sustanciales".
Pero aparece en el discurso paulino el jefe de la contra educación: REVESTÍOS DE TODA LA ARMADURA DE DIOS PARA QUE PODÁIS RESISTIR LAS INSIDIAS DEL DIABLO. A quien nadie está dispuesto a reconocer, nadie de los hodiernos es el mismo jefe de la dispersión y división: es quien cierra el horizonte con las cosas y las habladurías en espesísimas telas de araña.
Pero la Revelación o APOCALIPSIS prosigue: NUESTRA LUCHA NO ES CONTRA LA SANGRE Y LA CARNE SINO CONTRA LOS PRINCIPADOS, CONTRA LOS DOMINADORES DE ESTE MUNDO TENEBROSO, CONTRA LOS ESPÍRITUS DEL MAL QUE HABITAN EN LOS ESPACIOS CELESTES.
Hay una lucha a la vista del la revelación y desconocida por el encerramiento asfixiante de la cultura antropológica que en todo caso lo ve como mito usado este término en sentido débil.
Hay una lucha que requiere de armadura para resistir el día malo. Y nos ceñimos para ello ¡con la ALETHEIA!
Otra palabra que abarca todo lo filósofico de la primera época y que ahora será usada para EL LOGOS hecho carne. Revestidos de la VERDAD la coraza será la justicia, otra palabra absoluta. EL LOGOS DE LA VERDAD QUE ES CRISTO lleva como peto la coraza de la DIKAIOSYNE y el hoplita lleva el calzado del EVANGELIO DE LA PAZ. Y el escudo necesario por cierto es EL ESCUDO DE LA FE PARA QUE PODÁIS APAGAR LOS DARDOS ENCENDIDOS QUE ARROJARÁ EL MALIGNO. Todavía falta el yelmo: es el YELMO DE LA SALVACIÓN. Y la espada es LA ESPADA DEL ESPÍRITU QUE ES LA PALABRA DE DIOS.
No os preocupéis acerca de lo que habréis de decir porque el Espíritu hablará dice Jesús a sus envíados.
¿Cómo, no habrá teologías? y Juan dirá:ÉL OS ENSEÑARÁ TODAS LAS COSAS.
Y Pablo concluye con el lugar de la oración, que es el ejercicio espiritual, la energía y operosidad del espíritu.
Todas estas palabras les suenan rimbombantes por vacías a los hodiernos pero a nosotros, vecinos de submodernismo, nos procuran el ser, ya que son como dijo Juan de la Cruz: "palabra sustanciales".
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