sábado, 3 de mayo de 2014

EXCURSUS SOBRE EL ORIGEN DEL MAL Y LO MALIGNO

EL ORIGEN DEL MAL DESDE EL SER DEL ENTE

Nos ponemos en la cuestión 62 a1 del tratado de los ángeles, seres creados espirituales como primeros en la creación. La pregunta es si fueron bienaventurados desde su creación. Podemos decir que sí en su condición natural pero no en su condición de invitados a la gloria que se recibe por pura gracia. Dios es Dios en su gloria y su naturaleza es increada y gloriosa. Desde tal plenitud bienaventurada crea afuera de sí ya que dentro como Dios verdadero hay vida de procesiones: el Padre engendra al Hijo y ambos espiran al Espíritu Santo. Fundamento de la obra hacia fuera de la creación, que es dar y comunicar. Aquí está el así llamado por Heidegger “ser del ente”.
 Hay dos felicidades, dice Tomás, la que se obtiene por sus fuerzas naturales y que consiste en la contemplación de Dios, como lee en Aristóteles y la otra que consiste en verlo cara a cara cuando El aparezca glorioso según se canta en el capítulo tres de la primera carta de San Juan.
La primera  instancia de la creación la tiene por súbita intuición que ve a Dios en imagen (sin educación alguna ya que no es temporal) y la segunda por invitación a contemplarlo en la gloria convirtiéndose al bien por la recepción de la caridad.
Necesitó el primer ángel la gracia de la CHARITAS para alcanzar la vida eterna como explicó San Pablo: la gracia de Dios es la vida eterna. Y tampoco el ángel se vuelve a la contemplación de Dios (por esencia no por imagen representativa) sin el auxilio de la gracia (se hubiera conformado con su intuición natural de la imagen, más potente que la del hombre; pero le ofrecieron la gracia según aquello del comienzo de las Confesiones de San Agustín: nos hiciste para ti y nuestro espíritu está inquieto hasta que no repose en ti, por eso borremos el “se hubieran conformado”, fuimos hechos HACIA ÉL, PARA ÉL Y NO SÓLO POR ÉL, COMO QUERRÍAN MUCHOS PARA ESTAR TRANQUILOS ¿Quiénes? Los que crearon la modernidad y luego cerraron el mundo.
La gracia despierta el deseo de ver a Dios cara a cara, llamado “conversión”. Maravillosamente lo dicen las Lamentaciones al final: CONVIÉRTENOS SEÑOR Y NOS CONVERTIREMOS.
El ser de Dios implica el ser feliz (idem est sibi esse et beatum esse). Para toda criatura es su fin último cuya beatitud se merece en el ángel y en el hombre con la gracia, no con el mero libre albedrío. Con la caridad que procede de la gracia se merece. Ya en Aristóteles sólo con la virtud se alcanza la felicidad “natural”. Y hay un vínculo entre gracia y virtud ya en la ética tomásica donde se alcanza la felicidad “sobrenatural”.
La esencia de Dios es la misma bondad, al estar contemplándola no hay posibilidad ya de elegir el mal pues para ver a Dios hemos sido elegidos desde antes de la creación y se cumple al verlo el fin sin más progreso. En los ángeles esto es súbito.
Y desembocamos en la cuestión 63: cómo los ángeles se hicieron malos.
Por de pronto Job el existencialista: EN SUS ÁNGELES HALLÓ MALDAD.
Porque toda creatura racional, ángel u hombre pueden pecar. Pecar consiste en declinar el acto la rectitud que debe tener. El artesano puede cortar la madera con una regla u otra, bien o mal. Mas la voluntad de Dios única es la regla de su acto los demás deben subordinarse a ella para alcanzar o no rectitud. Por eso Dios no puede pecar porque Él es “su inteligencia y su voluntad” sin grado alguno de división que afecte a su simplicidad. En cambio toda criatura es otra que su ser recibido (diferencia ontológica) y su voluntad es diferente que su saber y si es hombre sus sentimientos otros que su razón etc etc. Los ángeles así pueden inclinarse a la maldad.
Tomás increíblemente da el caso del adulterio: “estos pecados provienen de algún error o ignorancia ya que de no tenerlo no se eligiría lo malo como si fuese bueno..elige el deleite…”. El ángel no peca así porque no posee pasiones pero pecó convirtiéndose por libre arbitrio a su propio bien sin subordinación a la regla de la voluntad divina que consiste en el misterio de la caridad.
El primer pecado no pudo ser más que el de la soberbia. Derivado el de la envidia, que se duele del bien de otro en cuanto lo considera como un obstáculo para el propio. Y esto por el amor desmedido de su propia excelencia que quedaría eclipsada por la excelencia de otro. El diablo se dolió del bien del hombre y también de la excelencia divina en cuanto se sirve del hombre para su gloria en contra de la voluntad mala.
Así en María última que se vuelve primera sin desear más que ser la última. Así todo lo que sea obstáculo para el bien humano, es decir todos los pecados en que el hombre pueda incurrir, son deleite para el demonio.
El príncipe quiso ser semejante a Dios de mala e inconveniente manera: determinando por sí cómo alcanzar el fin último sin la gracia y por virtud de su propia naturaleza. “Me basto por mi mismo y no quiero tu auxilio”. Le arrebató a Dios su paternidad, es decir rechazó la filiación en Cristo, es decir rechazó a Cristo y su humildad mariana. Es Anti-cristo.
El cual primero fue bueno y luego pecó por voluntad rechazando la misma bondad pues he aquí que Dios hizo buenas todas las cosas y entre sus bienes está el libre albedrío.
Pero es así que aquél quiso desde el principio apartarse por soberbia y por envidia al plan de Dios, es decir del ser. “Somos en un plan donde solamente hay hombre”, dijo Sartre y Heidegger: “somos en un plan donde solamente hay ser”, la diferencia de la antropología con la filo-sofía.
La decisión de ciertos ángeles puso obstáculo al merecimiento rechazando lo que Dios donaba. Así no se mantuvieron en la verdad total. Y con albedrío pudieron dejar de seguirla. Pero fueron arrastrados por el primer ángel de la ciencia: EL DRAGÓN ARRASTRÓ TRAS DE SÍ LA TERCERA PARTE DE LAS ESTRELLAS, se dice en Apocalipsis. Fueron persuadidos por su voluntad soberbia: ID MALDITOS AL FUEGO ETERNO QUE ESTÁ PREPARADO PARA EL DIABLO Y SUS ÁNGELES, Jesús dice en San Mateo.
Esto describe un hecho y en forma metafórica. Pero el concepto científico es el siguiente: Acompañando el evangelio filosófico de Juan.
El Verbo era en el principio y el Verbo era Dios. Lógicamente en el Verbo se revela Dios. Por eso es la Verdad y poner de manifiesto lo que Dios es y nadie vio nunca jamás y el Verbo ha exegetizado (Himno del ev.s. San Juan). Dios es Espíritu, dice el Verbo. Y éste es don. Jesús como enviado muestra esto: de tal modo amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo. Así Dios es Espíritu y Amor o Caritas: un tesoro de infinita dulzura, una llama de amor viva que se  derrama en los corazones, “hasta el más profundo centro”.
Tal donación de gracia fue propuesta al primer ángel para llegar a su fin por aceptación de la caridad ingresando así en la felicidad infinita (él poseía ya la finita), en el inaudito gozo (aún para el primer ángel) de la plenitud de amor del Padre, Hijo y del Espíritu Santo. La pura santidad era el secreto de la intimidad revelada por el Verbo que ya hecho carne la estampó en el hogar de Nazaret donde ejercitó el ser hombre así: APRENDED DE MÍ QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN.
¿Habrá deducido de su visión de la caridad el príncipe de la ciencia el abajamiento del Verbo en la entrega mutua de las Personas Divinas? Si Tomás, eximio científico de la inteligencia, observó que LA CARIDAD ES AMISTAD (tratado de la caridad) más lo habrá hecho el ángel donde se vio venir aquello de Jesucristo: LOS PRIMEROS SERÁN ÚLTIMOS Y LOS ÚLTIMOS PRIMEROS.
Esto perjudicábalo de tal forma que intentó impedirlo no queriendo sino lo que Dios creador le había dado que era dones naturales preeminentes. Pero como vio en su pobreza Aristóteles meritoriamente que conquistar el ser bueno vale más muchas veces que el ser un eximio artista dotado naturalmente perdió el ángel en el cambio el ser donado a “su ser”. Así quiso ser como Dios basado en su propio ser rechazando el ser de Dios que es Caritas, amistad abajamiento, ya que declaró el Hijo: A VOSTROS OS HE LLAMADO AMIGOS. Y entre amigos todo se comparte y comunica: el amigo desea el bien del amigo y esto se llama “amor” y además intenta comunicárselo según puede. Ambas cosas hizo Dios en Cristo con sus ya “amigos y no siervos” (según se veían los israelitas).
Así el origen del mal y de sus consecuencias, enfermedad y muerte, está en la propuesta del amor tierno de Dios. No se obliga a amar, se ofrece en un riesgo, el del rechazo. Y este es el comienzo del misterio de la iniquidad que opera en la existencia en el mundo. Lo maligno del “no” ante el requerimiento del “sí”.
“No quiero servir”, dijo el espíritu creado con su libertad.  Dijo lo contrario al sí de la fe, porque para acercarse al ser infinito hace falta este “sí”: porque no está al alcance en su ser de criatura alguna, altísima o bajísima.
Y por envidia de lo que haya deducido que el hombre sería engañó a Eva y así recibió el nombre de “diablo” (calumniador, receptor, divisor etc). Mas recibió su derrota cuando surgió  “la humilde en el servir a quien llamarán feliz todas las generaciones” (Lc1,46) quien dio su “sí” libremente ante el requerimiento del ángel Gabriel: HÁGASE EN MI SEGÚN SU PALABRA.
Y se cumplió la filiación verdadera del hombre con Dios que el diablo había prometido con perfidia con la comestión del fruto de la ciencia. Vino la muerte por aquel fruto donde dijo “no moriréis”. Pero con ello mezclado el bien y el mal fructificó en la gracia ofrecida ya adentro de la humanidad. El Verbo se hizo carne por María y habitó entre nosotros treinta años en su hogar y con su dolorosa muerte venció a la muerte abriendo la puerta de una eternidad que no se podía perder.
El diablo quedó afuera definitivamente pero desde allí busca distraer a los hombres de buena voluntad con toda clase de bienes perecederos que los hombres han de consumir y aún si puede busca la enajenación del don personal, íntimo, que nos hace personas.
La causa inmediata es la envidia en cuanto dolor ante el bien del otro. La primera causa del mal, del misterio de la iniquidad, es la soberbia del yo encerrado sobre sí, lo maligno, lo que lleva a la muerte eterna y que es causa de toda malignidad en la creación.
Nosotros experimentamos algo así aquí y ahora: soberbia, envidia, vanagloria y el resto de los llamados pecados capitales que sin embargo tienen muchos seguidores en el posmodernismo, quienes aún los toman a la burla.
¿Acaso no se burlaron de Él cuando colgaba de la cruz? Y eran los príncipes de los judíos con la IGNORANCIA AFECTADA, como la llamó Tomás de Aquino. SI ERES EL HIJO DE DIOS BAJA DE LA CRUZ Y CREEREMOS dijeron los empiristas. Pero el centurión que vio sin saber como los judíos quien era y porqué hablaba así dijo: VERDERAMENTE ESTE HOMBRE ERA HIJO DE DIOS.
CARITAS….SUPERBIA…HUMILITAS…ENCERRAMIENTO MALIGNO…DISPOSICIÓN QUE SE PLENIFICA.

QU.E.D. el origen del mal está en lo que viene del ser, en el claro del ser, donde Heidegger (Carta al Humanismo) ve junto a lo santo el advenimiento de la grima en el “no”. Lo demás es derivado.  

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