Entre los mandamientos que
el Apóstol subraya una y otra vez está el de no fornicar. La causa ya la había
dado y es definitiva: SOIS TEMPLOS DEL ESPÍRITU SANTO. Santidad la ve unida a
castidad.
Entonces da prohibiciones
que lo vuelven de otra galaxia. En la religión actual, soslayando la
impopularidad del “no fornicar” se recuestan en el perdón mutuo y otras
virtudes que no toquen este hecho elegido por la modernidad y la posmodernidad
como clave de la vida y de la comunión de los cuerpos.
El hecho de la liberación
sexual viene desde una interpretación posmoderna de Freud. El tratamiento
paulino no parte de este hecho, inmerso en la vida del mundo sino que lo constata en la cultura
helenística y no lo ve como un problema moral dentro del orden familiar como
célula de la sociedad (esto lo harán religiones modernas).
No es el cosmos su punto de
partida ni el hombre: será cosa de Max Scheler y de muchísimos modernos. Hemos
visto la dimensión infinita de la visión paulina al comienzo de esta epístola:
toma el cosmos, la vida, la cultura y los pone en una bolsa (un agujero negro)
haciéndolos aparte y nos coloca ante el rostro del Dios simple, perfecto,
infinito, uno, que posee en sí el ser, es su ser, más allá de toda criatura,
habitando en una luz inaccesible y bendiciendo la elección previa de Dios en el
Hijo de su amor que le ha sido revelada, mostrando nuestro ser abierto al ser
en la alabanza de su gloria. Pasa él por el mundo como una nave que deja una
estela. Y el mundo queda atrás como el mar: NO TENEMOS AQUÍ PERMANECIENDO
CIUDAD SINO QUE BUSCAMOS LA
FUTURA.
Esto que revela en sus
epístolas está más allá de la moral y por lo tanto no puede objetarse desde una
dimensión mundanal. Aquí el mundo es NADA ante la gloria que nos ha sido donada. Por lo
tanto no se discute desde el mundo ni se adapta uno a él ni creo que él se
adapta a la supereminente ciencia de la caridad de Cristo: o lo tomas o lo
dejas, es decir: o lo escuchas o lo desprecias ¡sólo se trata de lo que se dice
desde Dios en tanto EU ANGELÍA!
En el caso del “sí” tomas la
cruz y te configuras al conocimiento o saber de Cristo, enseñado y llenado por
el Espíritu. Lo demás se vuelve luego cuestión pasajera porque el esquema de este
mundo pasa ¡Si no que lo diga la visión del Big Bang actual! Disputar con la
cultura actual o bien adaptarse a ella es como meterse otra vez en la cárcel de
donde acabamos de salir escuchando a Lucas Pablo y Juan.
Y como la naturaleza finita
del hombre preso en el mundo de las culturas es semejanza del creador las
huellas del ser infinito están impresas en ella, velis nolis. Pero ahora, en la
plenitud de los tiempos saltan a la vida eterna con el agua viva de la gracia.
La naturaleza se trasfigura por ella.
Ejemplo: en el capítulo
quinto de esta epístola del “sobre” conocimiento se estatuye el sacramento del
matrimonio, es decir el cielo en la tierra dejando el mundo o atravesándolo y
abriéndolo con el claro:
Pero claro está, es lo
enteramente otro que la liberación reinante, es lo que ofende su núcleo: la
rebelión, aquella guerra que fue declarada en la torre de Babel y que se
explaya en capítulo doce del Apocalipsis.
Parecen consejos los de
Pablo pero es el mapa del reino de los cielos que se ha acercado: LA HYPOSTASIS EN EL TEMOR DE
CRISTO.
Ahora sí que la fornicación
tiene su lugar en la santidad del hogar como Iglesia proyectada. La Hypostasis o sumisión,
hypo-stasis, la leímos en el hogar de Nazaret donde Jesús mismo la practica.
Ahora la pone como condición esencial de los esposos donde la jerarquía de
Cristo y el esposo no es rota en la moralina de la igualdad. Aquí la sumisión
mutua es AGAPE (me refiero a Ef.5,21 ss) pero en la relación esponsal del
cuerpo: ama el marido a la mujer como a su propio cuerpo y se expresa lo
originario: POR ELLO DEJARÁ EL HOMBRE A SU PADRE Y A SU MADRE Y SE RELIGARÁ A
SU ESPOSA Y SERÁN LOS DOS COMO UN SOLO CUERPO: MISTERIO ES ESTE GRANDE PERO YO
LO DIGO RESPECTO DE CRISTO Y DE LA
IGLESIA.
Aquí no hay antropología ni
sociología. El marido es Cristo y la esposa es la Iglesia ya no hay particularismo
ni naturalismo. Las personas han sido redimidas e incluidas en el misterio de las Personas Divinas y esto
es misterio sacramental y no deber social. Por ello es indisoluble: como el
esposo con la esposa así Cristo se une a la Iglesia y como la esposa al esposo así la Iglesia con Cristo.
Esto no es costumbre o
cultura, es la redención operante en la gracia de la fe que nos hace ver hasta
lo oculto de Dios y participar de ello en la caridad. Esto ya no es un religión
cultural entre otras sino estar “religado” con Dios en Cristo con el Espíritu
Santo.
El ser es donación de sí y
deja la posibilidad de recibirlo o no. No es el ser que “nos vuelve las
espaldas sino el Verbo que se entrega llamando o convocando en su Iglesia o
inclusión en el él corporalmente. Para subrayarlo en el posmodernismo corporal
hasta el extremo. Aquí la sexualidad humana ha sido asumida como signo. ¡Y es
más que posmoderna es sapiencial! QU.E.D.
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