martes, 13 de mayo de 2014

LA HYPO-STASIS CONVENIENTE

Entre los mandamientos que el Apóstol subraya una y otra vez está el de no fornicar. La causa ya la había dado y es definitiva: SOIS TEMPLOS DEL ESPÍRITU SANTO. Santidad la ve unida a castidad.
Entonces da prohibiciones que lo vuelven de otra galaxia. En la religión actual, soslayando la impopularidad del “no fornicar” se recuestan en el perdón mutuo y otras virtudes que no toquen este hecho elegido por la modernidad y la posmodernidad como clave de la vida y de la comunión de los cuerpos.
El hecho de la liberación sexual viene desde una interpretación posmoderna de Freud. El tratamiento paulino no parte de este hecho, inmerso en la vida del  mundo sino que lo constata en la cultura helenística y no lo ve como un problema moral dentro del orden familiar como célula de la sociedad (esto lo harán religiones modernas).
No es el cosmos su punto de partida ni el hombre: será cosa de Max Scheler y de muchísimos modernos. Hemos visto la dimensión infinita de la visión paulina al comienzo de esta epístola: toma el cosmos, la vida, la cultura y los pone en una bolsa (un agujero negro) haciéndolos aparte y nos coloca ante el rostro del Dios simple, perfecto, infinito, uno, que posee en sí el ser, es su ser, más allá de toda criatura, habitando en una luz inaccesible y bendiciendo la elección previa de Dios en el Hijo de su amor que le ha sido revelada, mostrando nuestro ser abierto al ser en la alabanza de su gloria. Pasa él por el mundo como una nave que deja una estela. Y el mundo queda atrás como el mar: NO TENEMOS AQUÍ PERMANECIENDO CIUDAD SINO QUE BUSCAMOS LA FUTURA.
Esto que revela en sus epístolas está más allá de la moral y por lo tanto no puede objetarse desde una dimensión mundanal. Aquí el mundo es NADA  ante la gloria que nos ha sido donada. Por lo tanto no se discute desde el mundo ni se adapta uno a él ni creo que él se adapta a la supereminente ciencia de la caridad de Cristo: o lo tomas o lo dejas, es decir: o lo escuchas o lo desprecias ¡sólo se trata de lo que se dice desde Dios en tanto EU ANGELÍA!
En el caso del “sí” tomas la cruz y te configuras al conocimiento o saber de Cristo, enseñado y llenado por el Espíritu. Lo demás se vuelve luego  cuestión pasajera porque el esquema de este mundo pasa ¡Si no que lo diga la visión del Big Bang actual! Disputar con la cultura actual o bien adaptarse a ella es como meterse otra vez en la cárcel de donde acabamos de salir escuchando a Lucas Pablo y Juan.
Y como la naturaleza finita del hombre preso en el mundo de las culturas es semejanza del creador las huellas del ser infinito están impresas en ella, velis nolis. Pero ahora, en la plenitud de los tiempos saltan a la vida eterna con el agua viva de la gracia. La naturaleza se trasfigura por ella. 
Ejemplo: en el capítulo quinto de esta epístola del “sobre” conocimiento se estatuye el sacramento del matrimonio, es decir el cielo en la tierra dejando el mundo o atravesándolo y abriéndolo con el claro:
Pero claro está, es lo enteramente otro que la liberación reinante, es lo que ofende su núcleo: la rebelión, aquella guerra que fue declarada en la torre de Babel y que se explaya en capítulo doce del Apocalipsis.
Parecen consejos los de Pablo pero es el mapa del reino de los cielos que se ha acercado: LA HYPOSTASIS EN EL TEMOR DE CRISTO.
Ahora sí que la fornicación tiene su lugar en la santidad del hogar como Iglesia proyectada. La Hypostasis o sumisión, hypo-stasis, la leímos en el hogar de Nazaret donde Jesús mismo la practica. Ahora la pone como condición esencial de los esposos donde la jerarquía de Cristo y el esposo no es rota en la moralina de la igualdad. Aquí la sumisión mutua es AGAPE (me refiero a Ef.5,21 ss) pero en la relación esponsal del cuerpo: ama el marido a la mujer como a su propio cuerpo y se expresa lo originario: POR ELLO DEJARÁ EL HOMBRE A SU PADRE Y A SU MADRE Y SE RELIGARÁ A SU ESPOSA Y SERÁN LOS DOS COMO UN SOLO CUERPO: MISTERIO ES ESTE GRANDE PERO YO LO DIGO RESPECTO DE CRISTO Y DE LA IGLESIA.
Aquí no hay antropología ni sociología. El marido es Cristo y la esposa es la Iglesia ya no hay particularismo ni naturalismo. Las personas han sido redimidas e incluidas  en el misterio de las Personas Divinas y esto es misterio sacramental y no deber social. Por ello es indisoluble: como el esposo con la esposa así Cristo se une a la Iglesia y como la esposa al esposo así la Iglesia con Cristo.
Esto no es costumbre o cultura, es la redención operante en la gracia de la fe que nos hace ver hasta lo oculto de Dios y participar de ello en la caridad. Esto ya no es un religión cultural entre otras sino estar “religado” con Dios en Cristo con el Espíritu Santo.

El ser es donación de sí y deja la posibilidad de recibirlo o no. No es el ser que “nos vuelve las espaldas sino el Verbo que se entrega llamando o convocando en su Iglesia o inclusión en el él corporalmente. Para subrayarlo en el posmodernismo corporal hasta el extremo. Aquí la sexualidad humana ha sido asumida como signo. ¡Y es más que posmoderna es sapiencial! QU.E.D. 

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