sábado, 1 de junio de 2013

EN EL PRINCIPIO ERA LA PAZ

Más allá de la historia está la modernidad en sentido singular: somos dentro del mundo y no hay más allá de él: a lo sumo somos seres en el mundo y analizamos nuestra mundanidad de seres aquí, a lo sumo damos un paso más acá y nos disponemos para EL SER. Explota el mundo y se vuelve LENGUAJE, más allá AÚN del lenguaje estaba la persona que "era en el principio" y era el principio.
Todo evoluciona para ella quiéralo o no: ¡y lo quiere al fin! Sólo que modernos y submodernos están dedicados a deshacer y a pulverizar la tradición de lo que creen haber sido la Historia. Pero la revolución no se detiene sino hasta llegar al absoluto: la persona.
Pero la Historia no ha sido lo que en inmediatez han experimentado los negadores. Claro está al separar lo que no es objeto de su odio han arrancado parte de lo que es y no se podía valorar. Ahora la LOGOTECTÓNICA con un bisturí de rayos laser corta por donde hay que cortar sin arrancar nada. Como decía Platón.
Pero además al distinguir tanto y tan bien sitúa la posición submoderna del lenguaje dejándonos libres de la humareda, quemándose bien lo que ha de arder, y deja libre el cielo,  remansándose éste en la tierra y aparece la persona ella sola, en el lenguaje: YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA y yo soy quien te corresponde a este hablar. No hay cajas que encierren, hay un vínculo que en la confianza hace resaltar lo que era en el principio: imagen proyectada por y en el Verbo, porque en el principio sólo existía la palabra.
Aquí no hay idealismo ni realismo, sustancialismo ni fenomenalismo ni existencialismo versus esencialismo. Aquí hay quien ahora habla pues responde a quien le habló creándolo de la nada. Es decir: habló y se hizo persona. No hay otro que reciba a quien habla sino la Palabra y en ella las palabras bullen por ser palabras es decir personas.
Esto no es filosofía sino amistad o correspondencia con quien habla desde el principio. Esto es actualísimo. Luego qué estado, qué política, qué moral?
No revolucionemos estructuras; dejemos que se caigan solas, giremos en un giro completo y seamos lo que somos personas: el más grande desafío.
Seguro que nos va a ir bien el estado república, la familia y la morada en nosotros del Verbo. Todo cae y se desgaja menos nosotros mismos. Paz, esto es paz.

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