jueves, 1 de noviembre de 2012

LA EXPERIENCIA DE LA SOPHÍA

Familiarizados con la LOGOTECTÓNICA quedamos libres para las estrellas como diría Dante. Nosotros durante los últimos treinta años hemos seguido tal camino manso y humilde, con suave y ligero yugo, sin pretender revolucionar nada ni dar la nota en nada al leer uno tras otro escrito de Boeder, quien lo hizo con pisada de paloma.
Y hemos sido felices obteniendo el fruto de la Filosofía que no puede ser para menos que para la EUDAIMONÍA, como probó Aristóteles. Nosotros cosechando lo que otros sembraron hemos ido saciándonos. Hambrientos de justicia la hemos encontrado: las tres totalidades -historia, mundo y lenguaje- en perfecto equilibrio y transparencia. Hemos gozado de tal GELASSENHEIT viendo el sistema tomásico respondiendo a la pregunta por el ser del ente heideggeriana y hemos podido ver a éste formidable pensador en la devocion del pensar en la unidad de un mismo pensamiento con Marx y Nietzsche, absolviendo una misma esencia moderna, pendiente del futuro del ser productivo, del querer productivo, del saber productivo.
Item: un Aristóteles consumando la primera época con su Homero y un Hegel sosegando a un Hölderlin que ardía en la libertad de lo absoluto de la naturaleza. Ultimamente hemos podido reposar entre las inquietas instalaciones de la submodernidad, tomándolos en cuenta y hallando en su vecindad la plenitud del lenguaje de las sabidurías que dieron origen a la historia. Porque ellas hoy nos hablan y nos invitan a habitar. Y hemos podido conducidos al claro por una palabra que brilla por sí misma indicando.
La filosofía alcanza la sofía y procura la felicidad. Así ha sido en Aristóteles, Tomás y Hegel. Así hoy ella nos da lo que tiene en sí en una medida colmada. Quien lo quiere que lo pruebe, porque esto viene de la EXPERIENCIA. Lo venimos diciendo desde el comienzo y nos lo repetimos con gozo.

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