martes, 6 de noviembre de 2012

DIOS HA MUERTO

En la LOGOTECTÓNICA y antes en la TOPOLOGÍA todo se vuelve un presente: se trate de Tales o de Nietzsche. Simplemente uno se ubica donde corresponde y recibe la verdad de lo que se trata: razón natural de la primera época de la historia adscripta al saber de las Musas, a quien debe dar la espalda en el caso de Tales o razón apocalíptica en la modernidad con sentido singular que  se enciende contradiciendo el saber cristiano.
 ¿Que supieron firmemente los cristianos? Que eran pertenencia de Cristo. Así San Pablo. NO VIVO YA SINO CRISTO. Vivir sin ello, arrancárselo corroborando que Dios ha muerto es lo que Nietzsche experimenta en esa modernidad que por ello en ese nivel es APOCALÍPTICA.
San Pablo navegó por el mar de San Juan donde éste tuvo finalmente tal visión. Allí en Patmos está su cueva, frente a ese mar de armonías poetizadas. Él las había sentido escribiendo el cuarto Evangelio y su carta donde define a Dios como amor. Aquel evangelio de la intimidad, de la morada, de la permanencia, escrito en tono menor, indicando el camino por donde ya nos entramos en la correspondencia con el Verbo de Dios por el amor, aceptando su YO SOY QUIEN CONTIGO HABLO.
Esa Filo- sofía que delicadamente se inicia, se abre, a la cual se nos invita paradógicamente: ¿y qué si yo quiero que éste permanezca hasta que vuelva?...esa afirmación de las PERSONAS DIVINAS junto y en las nuestras a quienes se hace destinatarias de su habitar. El fin del discurso de la cena de Jesús poniéndole a la Pasión una serenidad impensable que contrasta con aquel: PASE DE MI ESTE CALIZ Y DEL DIOS MÍO POR QUÉ ME HAS ABANDONADO; esa serenidad que expresa victoriosamente el CONSUMATUM EL TETÉLESTHAI, el telos que ya hemos alcanzado formando parte suya como sarmientos de la vid.
Esa Filo-sofía de la morada, de la pemanencia, del ingreso en su HOY YO SOY viniendo Él en el Espíritu Paráklito ¿Por qué hay que estar tristes como si no tuviéramos ya hoy el resultado de palabras tan definitivas, precisas, filosóficas, verdaderas, inigualables en el prometer y en el dar y en el colmar?
Se prometió que el ESPÍRITU NOS ENSEÑARÍA TODO ¿Acaso no lo está haciendo en este instante? 
NIETZSCHE experimentó el vacío dejado por lo que se veía de la Historia de parte de quienes no habían recibido al Verbo que los hacía hijos de Dios efectivamente en la realidad, de parte de quienes pusieron esa realidad en el futuro y no en su presente, de quienes consumaron LA MUERTE DE DIOS.

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