Llevamos las botas de siete leguas para atravesar los Libros del Antiguo Testamento. Pretendemos que suenen todos conjuntamente. Nosotros descartamos su armonía porque la han verificado los filósofos durante los mil años de la época media porque estuvieron y estamos (¿cómo negarlo?)bajo lo que ha devenido como resultado de la promesa contenida en el primer libro: EL ESPÍRITU SANTO.De tanto mencionar las palabras se vacían de contenido y hasta llegan a ser medios de burla. Claro: dentro de la posmodernidad después de la modernidad en sentido limitado y luego del tiempo nuevo.
Quienes vemos la armonía de toda la Biblia hemos recibido el ESPÍRITU y hemos dicho SÍ a lo entendido bajo su luz. El hecho de la promesa lo hemos visto en Abraham. Después se fue reduciendo a la ley Pues ¿si no podían con la ley cómo lo harían con la sublimida de la promesa que nos hace íntimos de Dios, hijos legítimos? Hoy en día tampoco estamos dispuestos a escuchar el cumplimiento de la promesa con la permanencia de DIOS EN NOSOTROS QUE ES EL ESPÍRITU SANTO, QUIEN NOS ENSEÑA TODO, SEGÚN JESÚS.Los hombres siguen siendo los mismos que los que enfrenta el profeta Jeremías: los hombres se hacen para sí cisternas que derraman el agua y dejan al ESPÍRITU SANTO QUE FORMA FUENTES DE AGUA VIVA. Plus ça change plus c'sta la même chose.
Y no hablamos de la "fe oficial". Hablamos de quienes reciben o no el ESPÍRITU SANTO QUE ES DIOS EN NOSOTROS. Aquí no se trata ya del dogma sino de la FENOMENOLOGÍA DEL ESPÍRITU SANTO. En él vemos o no. No son cosas históricas de la investigación porque "nadie puede afirmar Jesús es el Señor si el Espíritu no se lo revela", escribió San Pablo.
La novela o narración que exponemos escrita en tantos célebres libros concluye con esta obra de Dios: revelarse, autorrevelarse y consumarse en sus criaturas dándoles su vida eterna. La humildad y mansedumbre es el suelo o cimiento para recibir el DON del PADRE Y DEL HIJO. Parece dogma pero es la experiencia del espíritu que dice sí al ESPÍRITU.
Las palabras las pronunciamos todos pero ¿estamos dispuestos a experimntar lo que dicen?
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