martes, 15 de septiembre de 2015

BELLEZA SIMPLE DEL APOCALISPSIS

Debo confesar mi entusiasmo por la visión del mundo de quien ha señalado ya en sus cartas que el AGAPE es la medida del mundo y que éste con su concupiscencia, el diablo y la carne son torcedores del alma.
Ahora en Apocalipsis 19 se abre el cielo con los aleluyas. ¿Cómo no alegrarme ante el verdadero poder que no aparece aún? LA SALUD LA GLORIA Y EL PODER SON DE NUESTRO DIOS. Él juzga a quien ahora nos oprime con su cultura soberbia mientras alabamos a nuestro Dios temiendo su ira, cosa hoy objeto de risa y repudio. Nosotros nos gozamos en las bodas del CORDERO Y SU ESPOSA la Iglesia que no es nada parecido a lo que creen los hodiernos.
A ella le fue dado vestirse de finísimo lino, reluciente y nítido, porque el lino son las obras justas de los santos.
La voz que surge le dice: BIENAVENTURADOS  LOS QUE HAN SIDO INVITADOS A LAS BODAS DEL CORDERO.
Muy otra cosa de lo que pretenden hoy quienes buscan confundirla con el mundo en liberación. Aquí como en la parábola hay que vestirse con vestido de fiesta, con pureza y obediencia de niños. Y nadie nos obliga sino la paz.
¡allelluia!

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