Ahora le
manda medir el santuario de Dios con su altar. Nada más pues el atrio es de los
gentiles quienes hollarán la ciudad santa por cuarenta y dos meses y dará dos
testigos que profetizaran por mil doscientos días.
Aparecen
dos testigos como dos olivos que si alguien quiere dañar arrojan fuego por la
boca para devorarlo. Y tienen potestad sobre las aguas y sobre la tierra con
plagas. Pero al fin de su testimonio la Bestia que sube del abismo los matará.
Quedarán
muertos en la plaza de Sodoma DONDE TAMBIÉN EL SEÑOR DE ELLOS FUE CRUCIFICADO y
los moradores quedaron por ello muy contentos porque los atormentaba.
Resucitaron
sin embargo y los contemplaron subir sobre una nube y murieron un tercio en un
terremoto y los demás daban gloria a Dios.
Y viene el
tercer “ay” el séptimo ángel que tocó la trompeta y se anuncia el reino y los
veinticuatro ancianos rostro en tierra alabando al que es y al que era. Ha
venido el tiempo del juicio y se vio el arca en el cielo y hubo conmoción
grande.
Esto
preludia grandes manifestaciones que denominamos “apocalípticas”. Para nosotros
el gozo de ve a la mujer en el centro y a Satanás que la combate arrojado. El
final de la Biblia
reducido a sus protagonistas: Eva y María y el enemigo de la mujer: la sagrada
maternidad y filiación de Dios. El ser se llena de su contenido y resta
solamente ver y decir AMEN.
A Sodoma
esto no le agradará y vendrá la recidiva hasta el día de hoy.
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