¿Quiénes
son los que vienen con blancas vestiduras? El ángel le dijo: VIENEN DE LA GRAN TRIBULACIÓN
Y LAVARON SUS VESTIDURAS EN LA SANGRE DEL CORDERO. POR ESTO
ESTÁN DELANTE DEL TRONO DE DIOS Y LE RINDEN CULTO DÍA Y NOCHE.
Los
mártires son los cristianos bajo la mirada del anciano Juan que recibe la
persecución de Domiciano.
Religión
basada en los mártires fue y si hoy hay que verla debemos meditar en lo dicho: EL CORDERO
QUE ESTÁ EN MEDIO DEL TRONO Y QUE PASTOREA HACIA LA
FUENTE DE LA VIDA ENJUGANDO TODA LÁGRIMA.
Mirando el
fin último que nos ha sido prometido desde ahora en el Espíritu vamos hacia la
fuente de vida. Nada se dice aquí de mundo humano salvando hombres y cambiando
estructuras. Hay una dirección y un camino penitencial claro ante la vista de
quien recibe la revelación. Ya no se trata sino de una luz
suprasensible y supra humana. La constante consideración del mundo como medida de
todo pensar se deshace desde ya y viene a desarrollarse en lo que sigue:
ahora siete ángeles que están en la presencia de Dios se le muestran y le fueron dadas siete trompetas y en el altar derrama muchos perfumes que le fueron dados para ofrendarlos como oraciones por los santos sobre el altar de oro que está frente al trono el cual ardiendo dio fuego para que el ángel lo arrojara a la tierra y se produjeran truenos, voces y relámpagos y temblores. Y se aprestan a tocar las trompetas.
Al tocarla el primero hay fuego y sangre en un tercio de la tierra incluidos árboles y pasto.
Asimismo al tocarse la segunda sucedió con la tercera parte del mar hundiendo naves y matando peces.
La tercera produjo la venida de Ajenjo que amargó las aguas.
La cuarta se las tuvo con la tercera parte del sol, luna y estrellas.
Las tres restantes son precedidas por el águila que da sus tres ayes sobre las calamidades que vienen sobre la tierra cuando se toquen las próximas trompetas.
Los tercios son para pensar en las constantes guerras y contaminaciones que ocurren constantemente en la historia y que sin embargo no hacen pensar a los hombres sino desde perspectivas siempre particulares o ideológicas.
Le damos lugar a estas visiones johánicas para que remuevan toda costra de opiniones corrientes y comencemos a pensar.
Como diría Heidegger en el ser de los entes. Y aquí se ve que pensar no quiere decir obrar para cambiar el mundo pues este arde desde el cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario