Hemos visto desde 1980 como la belleza ha sido revelada por las Musas a los poetas sabios. Y ésta no es otra cosa que el orden bello en todo: en la concepción estricta o epistemática del principio que está en la bella theoría de lo divino aristotélico,en la acción política y ética donde ser hombre es ser de acuerdo a la razón divina, en la creación de una obra verdadera según la perfecta proporción.
Yo he visto con mis ojos recientemente los lugares físicos que desbordan medida, brillo y gracia. Eso no hace a los hombres individuales bellos, buenos si no se ajustan a la medida divina de aquello presentado en Homero, Hesíodo y Solón. La bendición de EYPHROSYNE, DIKE Y EIRENE es lo que estamos significando para no hablar arbitrariamente del caso de los griegos en la cultura. Suele darse por cultural y espontáneo lo que ni auqellos hombres uno a uno veían y hacían ni tampoco los nuestros sometidos a la cultura popular. Alguien dijo que aquello fue un milagro. Fue una revelación que remitió a una tarea consumada sin duda alguna de Homero a Sófocles hasta Aristóteles pasando por el brillo inexplicable de Platón en el Fedro, la República, el Symposio, el Fedón con la Apología, el Sofista, el Timeo etc
Pero aquello fue la época primera. Si bien golpeó fuerte hubo con un intermedio riquísimo una segunda época que comenzó tajantemente en Plotino.
¿Por qué así? Porque a despecho de lo que se le ha adjudicado a Plotino, un superficialmente llamado Neoplatonismo, aquí hay un absoluto comienzo del principio más allá, simplemente otro que la razón o la inteligencia que se duplica: EL UNO BIEN.
Aquí reside la diferencia ontológica reclamada por Heidegger, mas es el Dios cristiano y la concepción de lo revelado en el Nuevo Testamento, a saber para Plotino, el de San Juan, que por judío que hubiese sido ya era todo griego helenístico cuando escribió que DIOS ES ESPÍRITU Y AMOR habitando en una luz inaccesible que sólo Jesucristo ha hecho visible, haciéndose carne.
De la cortante absolutez y pureza racional de Plotino vino San Agustín con su de Trinitate y tenemos luego la así llamada doctrina cristiana resumida en el ENCHIRIDIÓN. Hay que ver que Agustín él mismo era un filo-sofo. Para él la sabiduría era objeto de amor porque era la Persona del Verbo hecho carne y cabeza en la Iglesia visualizada por San Pablo.
Sé que para los cristianos la Iglesia es un suma de cristianos que creen en Dios pero para Pablo que no estuvo con Cristo sino que padeció su irrupción en el camino la Iglesia es lo que aparece en los himnos de Efesios y Colosenses. Muy otra cosa que una institución reformable y conquistable. Muy otra cosa: la que es propia de la concepción de la Filosofía que comienza en Agustín y concluye en la ciencia de Tomás de Aquino, que aunque fuera del monte Aconcagua, el hecho es que consumó la época media como a su turno le tocó a Hegel hacerlo con la tercera. Nada se puede contra ello. Es Filosofía.
¿Y los teólogos y el resto de los que salieron a la pista? ¿Y la religión? Para la filosofía ello no cuenta como tampoco cuentan las batallas o las matanzas entre bandos. Aquí hay una sabiduría, la de San Lucas, San Pablo, San Juan que hasta hoy está manando después de haber sido concebida por los mencionados santos.
¡Y estuve en el Egeo y fui a Éfeso! Mucho pasó allí pero uno quedó. Mejor dicho tres. Porque allí estuvo Homero, allí Pablo y Juan, griegos de lengua y...¡Hölderlin!
Pero eso es otra cuestión. Que estuvieron radicados en esa islas entre aguas milagrosas allí estuvieron y las aguas son las de la Lengua Griega.
Yo he visto con mis ojos recientemente los lugares físicos que desbordan medida, brillo y gracia. Eso no hace a los hombres individuales bellos, buenos si no se ajustan a la medida divina de aquello presentado en Homero, Hesíodo y Solón. La bendición de EYPHROSYNE, DIKE Y EIRENE es lo que estamos significando para no hablar arbitrariamente del caso de los griegos en la cultura. Suele darse por cultural y espontáneo lo que ni auqellos hombres uno a uno veían y hacían ni tampoco los nuestros sometidos a la cultura popular. Alguien dijo que aquello fue un milagro. Fue una revelación que remitió a una tarea consumada sin duda alguna de Homero a Sófocles hasta Aristóteles pasando por el brillo inexplicable de Platón en el Fedro, la República, el Symposio, el Fedón con la Apología, el Sofista, el Timeo etc
Pero aquello fue la época primera. Si bien golpeó fuerte hubo con un intermedio riquísimo una segunda época que comenzó tajantemente en Plotino.
¿Por qué así? Porque a despecho de lo que se le ha adjudicado a Plotino, un superficialmente llamado Neoplatonismo, aquí hay un absoluto comienzo del principio más allá, simplemente otro que la razón o la inteligencia que se duplica: EL UNO BIEN.
Aquí reside la diferencia ontológica reclamada por Heidegger, mas es el Dios cristiano y la concepción de lo revelado en el Nuevo Testamento, a saber para Plotino, el de San Juan, que por judío que hubiese sido ya era todo griego helenístico cuando escribió que DIOS ES ESPÍRITU Y AMOR habitando en una luz inaccesible que sólo Jesucristo ha hecho visible, haciéndose carne.
De la cortante absolutez y pureza racional de Plotino vino San Agustín con su de Trinitate y tenemos luego la así llamada doctrina cristiana resumida en el ENCHIRIDIÓN. Hay que ver que Agustín él mismo era un filo-sofo. Para él la sabiduría era objeto de amor porque era la Persona del Verbo hecho carne y cabeza en la Iglesia visualizada por San Pablo.
Sé que para los cristianos la Iglesia es un suma de cristianos que creen en Dios pero para Pablo que no estuvo con Cristo sino que padeció su irrupción en el camino la Iglesia es lo que aparece en los himnos de Efesios y Colosenses. Muy otra cosa que una institución reformable y conquistable. Muy otra cosa: la que es propia de la concepción de la Filosofía que comienza en Agustín y concluye en la ciencia de Tomás de Aquino, que aunque fuera del monte Aconcagua, el hecho es que consumó la época media como a su turno le tocó a Hegel hacerlo con la tercera. Nada se puede contra ello. Es Filosofía.
¿Y los teólogos y el resto de los que salieron a la pista? ¿Y la religión? Para la filosofía ello no cuenta como tampoco cuentan las batallas o las matanzas entre bandos. Aquí hay una sabiduría, la de San Lucas, San Pablo, San Juan que hasta hoy está manando después de haber sido concebida por los mencionados santos.
¡Y estuve en el Egeo y fui a Éfeso! Mucho pasó allí pero uno quedó. Mejor dicho tres. Porque allí estuvo Homero, allí Pablo y Juan, griegos de lengua y...¡Hölderlin!
Pero eso es otra cuestión. Que estuvieron radicados en esa islas entre aguas milagrosas allí estuvieron y las aguas son las de la Lengua Griega.
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