lunes, 22 de abril de 2013

INICIACIÓN LOGOTECTÓNICA


El comienzo de Plotino con la visión del principio más allá de la inteligencia o noys aristotélico debió purificar la inteligencia mundanal y la natural para ser tal. La historia no es homogénea, la filosofía es filo-sofía ¡Cuantos han penado por no haber podido contemplar esto! Breve, Plotino purifico, diferenció la razón conceptual con respecto a: la stoa, los escépticos y la gnosis en la natural e igual en la mundanal con el atomismo de Epicuro y la skepsis y gnosis que le corresponde. Es maravilloso ver las diferencias, es decir filosófico.
Así la Logotectónica ve constructivamente la Historia que resulta ser como tiene que ser: providencialmente ordenada.
La primera época se iniciaba con la razón natural y con la mundanal, es decir con Tales en el pensamiento dóxico y Anaximandro en el cosmológico. Boeder lo ha ido desenvolviendo con suavidad música en los últimos cuarenta años. Frente a las razones natural y mundanal que concluye en Heraclito en un callejón sin salidad la razón conceptual que se inicia con Parménides ya responde a la invitación de la sabiduría de Homero, Hesíodo y Solón. Aquí Boeder ha desenvuelto toda pureza para transparentar este primer comienzo de lo que antes se llamó Metafísica pero que hoy se torna equívoco, post Heidegger. Lo que hay que notar que no se ven solos los pensadores sino en tríadas y aquí Platón y Aristóteles vistos logotectónicamente se ven en un desplazamiento de “ratios” o esquemas relacionales de determinante, cosa y pensar (distinción que tiene origen en Heidegger) que tiene su origen en el corte parmenídeo con respecto a la razón natural y mundanal.
No hay que creer que esto lo veían Platón y Aristóteles quienes obraban, por así decirlo consumando la inteligencia conceptual del saber de las Musas pero no viendo su totalidad como nosotros que no sólo la tenemos consumada sino que también tenemos las dos épocas subsiguientes de la Historia y la totalidad contrapuesta del mundo de la modernidad contemporánea y aún estamos frente a la totalidad del lenguaje de los submodernos, como vecinos.
Puede pensarse cuando se lee el tratado de la Providencia de Santo Tomás que quienes obran de acuerdo a la razón son obedientes a su designio cuya totalidad no ven. No se puede estar en la procesión y repicar. Sí: podríamos pensar que lo harían al estar en posición de campanario. Porque Boeder ha sido quien lo ha hecho siguiendo el mismo designio providencial de Dios, que quiere que el hombre se salve y que la inteligencia como don alcance su cometido: ver todo y transparentarlo todo.
Poseemos así claras las rationes de la determinante o destinación de la tópica o cosa del pensar en cada tríada de pensadores y sobre todo, para sorpresa, hay rationes o esquemas en las mismas sabidurías originarias según se desplaza la determinante desde Homero ABC (siendo A la determinante) a Hesíodo CAB y a Solón BCA. La A, la destinación, es lo que se desenvuelve, es la THEMIS, el derecho divino. Esto sorprende, admira y produce el gozo de la verdad, gaudium de veritate.
Nosotros hemos mencionado el inicio plotínico que Boeder ha visto asociado al evangelista Juan.
El comienzo agustiniano  con la mente trinitaria que de allí procede se centra en el resplandor trinitario de la Iglesia (a través de la encarnación de la cabeza del cuerpo) explícito en San Pablo.
 Se consuma con el Espíritu Santo que ha ingresado en los miembros del cuerpo de la Iglesia, en Tomás que a pura santidad consuma el saber cristiano asociado a Lucas, descubridor y narrador de la Navidad como ingreso de la gracia que ahora se posee realiter por los sacramentos que son camino real para alcanzar a Dios CBA, el pensar C lee en las cosas B la obra de Dios A y va hacia Él. Así es la ciencia sagrada tomásica cuyo método parte de la corroboración de lo enseñado en la fe por lo que está a la mano (quoad nos).
Esto es FILO-SOFÍA que hace su obra con respecto a una sabiduría, en este caso enseñada por el Espíritu Santo que llena al hombre ilumina con su luz divina (Juan: Él era la luz del mundo y vino a los suyos) la razón. Esto ha sido construido por la Logotectónica para gozo de nuestro espíritu hecho para poseer la verdad. Si el hombre la apetece la tiene y ¡la tuvo! Así lo dijo Aristóteles en la Retórica.
No discutimos con nadie si fue así o no. Simplemente lo poseemos siguiendo la obra de la Logotectónica y decimos que nos resulta así porque es lo supremamente bello. Así nos llenamos de ello como Sócrates tras las revelaciones de Diótima de MANTINEA.

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