El comienzo de Plotino con la visión del principio más allá
de la inteligencia o noys aristotélico debió purificar la inteligencia mundanal
y la natural para ser tal. La historia no es homogénea, la filosofía es
filo-sofía ¡Cuantos han penado por no haber podido contemplar esto! Breve,
Plotino purifico, diferenció la razón conceptual con respecto a: la stoa, los
escépticos y la gnosis en la natural e igual en la mundanal con el atomismo de
Epicuro y la skepsis y gnosis que le corresponde. Es maravilloso ver las
diferencias, es decir filosófico.
Así la
Logotectónica ve constructivamente la Historia que resulta ser
como tiene que ser: providencialmente ordenada.
La primera época se iniciaba con la razón natural y con la
mundanal, es decir con Tales en el pensamiento dóxico y Anaximandro en el
cosmológico. Boeder lo ha ido desenvolviendo con suavidad música en los últimos
cuarenta años. Frente a las razones natural y mundanal que concluye en
Heraclito en un callejón sin salidad la razón conceptual que se inicia con
Parménides ya responde a la invitación de la sabiduría de Homero, Hesíodo y
Solón. Aquí Boeder ha desenvuelto toda pureza para transparentar este primer
comienzo de lo que antes se llamó Metafísica pero que hoy se torna equívoco,
post Heidegger. Lo que hay que notar que no se ven solos los pensadores sino en
tríadas y aquí Platón y Aristóteles vistos logotectónicamente se ven en un
desplazamiento de “ratios” o esquemas relacionales de determinante, cosa y
pensar (distinción que tiene origen en Heidegger) que tiene su origen en el
corte parmenídeo con respecto a la razón natural y mundanal.
No hay que creer que esto lo veían Platón y Aristóteles
quienes obraban, por así decirlo consumando la inteligencia conceptual del
saber de las Musas pero no viendo su totalidad como nosotros que no sólo la
tenemos consumada sino que también tenemos las dos épocas subsiguientes de la Historia y la totalidad
contrapuesta del mundo de la modernidad contemporánea y aún estamos frente a la
totalidad del lenguaje de los submodernos, como vecinos.
Puede pensarse cuando se lee el tratado de la Providencia de Santo
Tomás que quienes obran de acuerdo a la razón son obedientes a su designio cuya
totalidad no ven. No se puede estar en la procesión y repicar. Sí: podríamos pensar que lo harían al estar en posición
de campanario. Porque Boeder ha sido quien lo ha hecho siguiendo el mismo
designio providencial de Dios, que quiere que el hombre se salve y que la
inteligencia como don alcance su cometido: ver todo y transparentarlo todo.
Poseemos así claras las rationes de la determinante o
destinación de la tópica o cosa del pensar en cada tríada de pensadores y sobre
todo, para sorpresa, hay rationes o esquemas en las mismas sabidurías
originarias según se desplaza la determinante desde Homero ABC (siendo A la
determinante) a Hesíodo CAB y a Solón BCA. La A , la destinación, es lo que se desenvuelve, es la THEMIS , el derecho divino.
Esto sorprende, admira y produce el gozo de la verdad, gaudium de veritate.
Nosotros hemos mencionado el inicio plotínico que Boeder ha
visto asociado al evangelista Juan.
El comienzo agustiniano con la mente trinitaria que de allí procede se
centra en el resplandor trinitario de la Iglesia (a través de la encarnación de la cabeza
del cuerpo) explícito en San Pablo.
Se consuma con el
Espíritu Santo que ha ingresado en los miembros del cuerpo de la Iglesia , en Tomás que a
pura santidad consuma el saber cristiano asociado a Lucas, descubridor y
narrador de la Navidad
como ingreso de la gracia que ahora se posee realiter por los sacramentos que
son camino real para alcanzar a Dios CBA, el pensar C lee en las cosas B la
obra de Dios A y va hacia Él. Así es la ciencia sagrada tomásica cuyo método
parte de la corroboración de lo enseñado en la fe por lo que está a la mano
(quoad nos).
Esto es FILO-SOFÍA que hace su obra con respecto a una
sabiduría, en este caso enseñada por el Espíritu Santo que llena al hombre
ilumina con su luz divina (Juan: Él era la luz del mundo y vino a los suyos) la
razón. Esto ha sido construido por la Logotectónica para gozo de nuestro espíritu hecho
para poseer la verdad. Si el hombre la apetece la tiene y ¡la tuvo! Así lo dijo Aristóteles en la Retórica.
No discutimos con nadie si fue así o no. Simplemente lo
poseemos siguiendo la obra de la Logotectónica y decimos que nos resulta así
porque es lo supremamente bello. Así nos llenamos de ello como Sócrates tras
las revelaciones de Diótima de MANTINEA.
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