martes, 7 de febrero de 2012

SOSIEGO Y MANSEDUMBRE

Cuando Heidegger trajina con la GELASSENEHIT y el habitar que leemos nosotros como sosiego, sub sedeo, sede de la sabiduría, y mansedumbre de quien puede así habitar sobre la tierra, deshace la ontología del sujeto-objeto y despeja la esencia del pensar como lo determinado por lo que está antes y más cercano. Nosotros hemos leído en el Gran Cuento de la Biblia que el clamor de lo cercano que pocos escuchan (los que están libres de las cosas) nombra a Yahveh como quien les está cerca y cuida de ellos pero con el lenguaje de la sabiduría y no el de la ciencia que experimenta el hombre ya independizado, valor hasta hoy supremo. Sin embargo el empeño del Padre es que escuche su palabra y la guarde y ella dice: APRENDED DE MI QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN.
El pensar meditativo que se opone al calculador según Heidegger no es otro que lo que llamamos fe, que es pensar que dice sí y nace del escuchar y recibir la buena semilla en el humus de la humanidad. Claro que Heidegger descarta la fe como filosófica porque tiene a los eclesiásticos de varias confesiones a su alrededor. Pero en verdad todo lo que exige para que el pensar se despierte y no sea el razonar de las ciencias de la naturaleza es aquello que se requiere para la fe obrada por la caridad. El salmista lo supo: VACATE ET VIDETE QUONIAM EGO SUM. La condición de despejo para recibir aquello que oyo Moisés: YO SOY y aquello que vio y oyó la samaritana: YO SOY QUIEN CONTIGO HABLA (tambien aquel ciego de nacimiento) es la que elabora Heidegger en el DIÁLOGO SOBRE LA GELASSENHEIT.
No se si es pero si no se le parece mucho y sospechosamente demasiado.
Aquel nuevo arraigo del cual habla, esa distancia que hay que guardar con respecto al enajenante mundo progresivo lo hemos verificado en la posición de estos libros repasados desde el GÉNESIS con respecto al "fuera del paraíso" y el avance de los hombres por el mundo, sordos y ciegos a su origen y amonestados por la ley y socorridos por la sabiduría, que se muestra en en un profeta, en un salmista o en la tradición de sabiduría que inicia Salomón.
Inclusive el poder de la técnica que Heidegger afirma no ser del hombre se descubre en el mandato del creador cuando dice: HENCHID EL MUNDO Y DOMINADLO, una dimensión horizontal, contrapuesta a HAGAMOS AL HOMBRE A NUESTRA IMAGEN Y SEMEJANZA que nos pone a participar del misterio del DIOS PERSONA.
Este parentezco y relación entre el resultado de la meditación del pensador que cierra la totalidad de los modernos con die Gelassenheit y el SOSIEGO que es requisito para recibir lo dicho por las sabdiurías iniciales de nuestra HISTORIA nos sosiega si verdaderamente vemos la esencia humana no en el saber técnico, cualidad del hombre, sino en la mansedumbre que nos hace poseedores del más acá: la tierra.

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