Como en el cuadrilátero de la oposición ante esta proposición: TODOS LOS HOMBRES SON ESPIRITUALES obtenemos la contraria: NINGÚN HOMBRE ES ESPIRITUAL. Ante el origen platónico del alma inmortal que con el logos alcanza la idea de lo bello y lo bueno y lo en sí y puro de cada cosa, que es su esencia eterna, con el ejercicio de la dialéctica filosófica, que es un aprendizaje a morir o a la separación con respecto a la inmediatez sensible, tenemos el comienzo del pensamiento anárquico en Merleau Ponty que nos ubica en la submodernidad.
Si Platón se hizo filósofo por causa de la destrucción de las instituciones en la ciudad de Atenas a fin de mostrar la salvación en la filosofía que estableciera el ámbito del NOYS para poder contemplar el bien, medida de la justicia, ahora Merleau postula el poder de la relaciones sociales para despojarse del fundamento de las instituciones políticas del estado. Éstas después de haber sido establecidas tras dos mi años de historia en la modernidad del ESTADO REPÚBLICA (Rousseau, padre de la Revolución) ahora son vistas como boas constrictoras para los hombres. Los hombres vistos como corporalidad. Frente a las instituciones de la República o del Estado como realización de lo absoluto de la libertad, ya trastocado por el comunismo de Marx, se erige ahora un DEMOCRACIA donde se comparta un incesante debate sin requerir una conclusión por medio de un pensar, donde la determinante sea lo social y la cosa lo meramente corporal. Es el comunismo de los cuerpos.
De aquí se da el siguiente paso contrario a la pureza en la cual el filósofo ha menester vivir para contemplar lo inmortal y divino de la idea de la justicia, de lo bello en sí y de lo bueno en sí: es el de LA LIBERACIÓN DE LOS INSTINTOS y la fundamentación en la sexualidad, constreñida a la institución del matrimonio, puesto como FIN ÚLTIMO EN LOS POEMAS HOMÉRICOS según hemos visto, como misterio encerrado en la lengua primigenia del AGAPE.
Aquí Foucault subvierte la moral postulando la an-arquía de lo otro que el hombre y su yo conciente: el ello. ¿Todavía no se han enterado que el hombre ha muerto? expresó en relación con aquello del Zarathustra: Este hombre no sabe aún que DIOS HA MUERTO.
El cuadrilátero de la lógica formal halla hoy en la LOGOTECTÓNICA su empleo concreto: En el presente de la Historia Sócrates y el Fedón. En el presente del mundo Nietzsche; en el presente del lenguaje Merleau y Foucault y Derrida.
Pero no contaban con el comienzo de todo: la libertad, vitalidad y absolutez de las configuraciones de las sabidurías en el lenguaje (¡son lenguaje!)que nos ponen ante la cercanía del habitar.
En la paz logotectónica hay que aceptar el orden de todo: de lo par y de lo impar recibiendo la tranquilidad. DEUS TRRANQUILUS TRANQUILIZAT OMNIA, decía San Bernardo.
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