Mencionamos al santo de la acción política liberadora vinculado, además de los poemas hindúes, con Sócrates (pensar en el parentezco indoeurpoeo) para no ser rechazados de plano por los oídos hodiernos, proclives a menospreciar nuestra hisotoria y a sobrevalorar lo oriental.
Los filósofos, dice Sócrates, se separan del cuerpo y están dispuestos a morir para anticipar la visión de la verdad en el lugar donde ya no priman los amantes de las riquezas, los honores, los placeres. El filósofo aquí se apega a la SOPHROSYNE y practica la firmeza de la valentía (como se vio en Sócrates en Potidea y en Gandhi en los combates en que intervino como enfermero en Sud África) y se mide por esta sabiduría en las virtudes cardinales (la verdadera virtud es META PHRONESEOS). En la otra vida los que se han ejercitado en la sabiduría son iniciados, aquellos que han filosofado con rectitud y se encontrarán con los virtuosos antiguos. Como dijo Jesús: alli se juntarán ls águilas. Por eso Sócrates no teme la muerte: por la esperanza cierta del ejercicio realizado de la razón, música suprema, es decir por conformidad con las Musas.
Así siempre ha acontecido con "los pocos sabios que en el mundo han sido"
Esto exige un coraje y una confianza básica en el sabio divorciado de los sofistas: HAY ALMA Y POSEE LA FUERZA DE LA PRUDENCIA. La sabiduría homérica comienza con la valorización de la PHRONESIS como esencia del hombre y la mujer verdaderas y las Musas en su pureza han sido sus reveladoras.
Sócrates recurre a un LOGOS ANTIGUO notoriamente oriental: el volver a nacer de las almas. No era arbitraria la comparación inicial pero aquí se enmarca en la dialéctica de los contrarios. Estamos en la pura razón, en el logos ya inciado por la razón metafísica o conceptual. Y detrás la sabiduría que la invoca.
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