La justificación pues no es un tema teológico sino un hecho acaecido en Abraham. E insiste en ello San Pablo y lo subraya el discurso de Jesús en Juan (Abraham vio mi día) y así remata el cántico de María en Lucas 1,46.
Así el asunto de Romanos es la gracia frente a la ley. Lo que esta última no puede hacer lo consuma la gracia del Señor vivificante QUE LLAMA A LO QUE NO ES PARA QUE SEA.
Esto no es moral, está más allá de la moral, aquello que Nietzsche buscaba en el eterno retorno.
En tal espera a los modernos se les acabó el aceite y perdieron el tiempo.
Así Abraham llego a ser el padre de muchas naciones con tal esperanza más allá de toda esperanza.
Y no como se dice ahora en término equívoco; "religiones abrámicas". Estas sí que van sin hache porque aquella esperanza no configura religión ni menos religiones. No hay religión en la filo-sofía sino simplemente pensar que dice sí, fe.
Así el asunto de Romanos es la gracia frente a la ley. Lo que esta última no puede hacer lo consuma la gracia del Señor vivificante QUE LLAMA A LO QUE NO ES PARA QUE SEA.
Esto no es moral, está más allá de la moral, aquello que Nietzsche buscaba en el eterno retorno.
En tal espera a los modernos se les acabó el aceite y perdieron el tiempo.
Así Abraham llego a ser el padre de muchas naciones con tal esperanza más allá de toda esperanza.
Y no como se dice ahora en término equívoco; "religiones abrámicas". Estas sí que van sin hache porque aquella esperanza no configura religión ni menos religiones. No hay religión en la filo-sofía sino simplemente pensar que dice sí, fe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario