miércoles, 1 de abril de 2015

LA PERMANENCIA ES PAZ

La segunda carta de Juan es a la electa, es decir a mi Éfeso. Si me faltaba más para amarla que la mejor epístola de San Pablo ahora esto. Y luego sucedió que la visité providencialmente desde el fin del mundo, llegando a la casita de la Virgen. Eso faltaba: que ella hubiera estado allí.
El presbítero le dice a los efesios a quienes ama en la verdad. QUIENES HAN CONOCIDO LA VERDAD A CAUSA DE LA VERDAD QUE PERMANECE EN CADA UNO Y QUE ESTARÁ PARA SIEMPRE.
Esto sí que es nuevo para aquellos hombres porque es LA GRACIA Y LA MISERICORDIA Y LA PAZ DE PARTE DE JESUCRISTO EL HIJO DEL PADRE EN LA VERDAD Y EL AMOR.
Es nuevo, es trinitario, es absoluto. Su filósofo, Heraclito no soñó algo semejante: QUE POR ELLO NOS AMEMOS UNOS A OTROS.
Así ante lo nuevo surgen los engañadores que son quienes pasan de largo de la verdad vacilantes (planoi) quienes no confiesan que Jesucristo fue enviado. ESTE ES EL ANTICRISTO.
Lo quieren disfrazar de personaje de cine lleno de maldad y sin embargo es un simple planeador que desciende sobre el relativismo mundano.
 El mal lo hace relativizando todo y sonriendo con la validez de las opiniones. Algo de lo cual ya se había desprendido Parménides 500 años antes de Cristo.
Permanecer en cambio es la enseñanza de Juan, la del Espíritu que no es cambio sino permanencia.
Todo lo contrario de lo que predican hoy.
Permanencia es habitar sobre la tierra amando todo: árbol, nube , cielo, montaña, río. Es algo más antiguo que todo y muy conocido por hombres de espíritu.

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