domingo, 29 de marzo de 2015

LOS SOFISMAS DEL AMOR A QUIENES VEMOS

NOSOTROS AMAMOS PORQUE ÉL PRIMERO NOS AMÓ.
Seguimos subrayando lo otro de quienes enajenan las palabras johánicas. Él nos amó y nos visita en la morada propia del Espíritu y nosotros habiéndolo recibido entonces amamos. Porque aquellos insisten con un amor natural modelado en sus moralinas.
La permanencia del Espíritu es la contraria al activismo o actualismo propugnado sin cesar para ver si dejamos de lado el ofrecerse de Dios. El manifiesta su querer hacer morada en quien guarde sus mandamientos y vigile su palabra
Hay una intención desde el comienzo de arrastrarnos con la neurosis de quienes no quieren ser casa de Dios.
"Hacemos el bien pero sin recibirte", le dicen con orgullo que delata la fuente. Y se esconden en lo que sigue para justificarse:
SI ALGUIEN NO AMA AL HERMANO A QUIEN VE ENTONCES NO AMA A DIOS A QUIEN NO VE. 

 Pero ha dicho: QUIEN AMA A DIOS AME AL HERMANO.
Y aquello es usado para no dejar a Dios morar diciendo que hay que amar al hermano primero porque lo vemos ¡No: al tener a Dios en nosotros por su Espíritu derramado en nuestros corazones luego podemos amar al hermano como lo ama Dios!
Porque no se puede odiar a Dios no dejándolo entrar en mí y amar al hermano. Quizás lo pudiéramos hacer naturalmente si no ha llegado la corrupción a deformarnos.
De hecho los modernos amarán de esta manera: sin morada de Dios en el Espíritu.
Y los posmodernos puros dirán como Pilatos ¿qué es el amor?
Aquí se ama con el amor de Dios en nosotros y se ama para Dios no para nosotros.
Agustín en de Trinitate: ama al amor y amarás a Dios y al hermano.

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