Si
recibimos la unción que nos dio no tenemos necesidad que nadie nos enseñe. Las
filosofías del mundo son obstáculo hoy por no decir teologías. Aquí habla quien ha hecho experiencia y nos
muestra el camino de la nuestra: ¡QUÉ AMOR NOS HA MOSTRADO EL PADRE PARA
LLAMARNOS SUS HIJOS ¡Y LO SOMOS! POR ESO EL MUNDO NO NOS CONOCE A NOSOTROS
PORQUE A ÉL NO LO CONOCIÓ. CARÍSIMOS YA SOMOS HIJOS DE DIOS AUNQUE TODAVÍA NO
SE HA MANIFESTADO LO QUE SEREMOS. MAS SABEMOS QUE CUANDO SE MANIFIESTE SEREMOS
SEMEJANTES A ÉL PORQUE LO VEREMOS TAL CUAL ES.
Quienes
somos, la persona que somos cada uno se verá en la visión cara a cara. Se
mostrará nuestro rostro en el espejo del suyo ¿Luego era éste? El espejo del
mundo es deformante y al ver a los demás los veo deformados como en espejos
convexos y cóncavos.
Los
naturalistas en cambio reflejan la realidad de sus personajes en el mundo.
Sea
quien fuere el escritor me he quedado con San Juan desde que leí este comienzo
del capítulo tercero de su carta donde se expresa decididamente nuestra
fenomenología, la de mi persona. Ni la del espíritu ni la del yo trascendental.
No
estoy solo sino con su rostro. No puedo
negar que algo de miedo me da tal sublimidad pero ahora he ido viendo en
espejo y sintiendo su presencia. Lo busco pues se esconde en la fe:
Si en esos tus semblantes plateados/ formases de repente/ los ojos deseados/ que tengo en mis entrañas dibujados.
Si en esos tus semblantes plateados/ formases de repente/ los ojos deseados/ que tengo en mis entrañas dibujados.
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