sábado, 28 de marzo de 2015

LA MONE

Dijimos cómo con la verdad se hacen baratijas. Lo sublime, lo supremos ha servido para ello: DIOS ES AMOR.
En el versículo 15 se comienza con la HOMOLOGÍA: Hay que confesar que Jesús es el Hijo de Dios. No podemos amar y odiar a quien nos revela que es el Hijo y ha venido del seno del Padre.
¡Ah sí pero mire que yo hago obras y no soy hipócrita como Ud que sólo cree!
Sin embargo quien confiesa DIOS PERMANECE EN ÉL Y ÉL EN DIOS. Y no hay más que obediencia en ello, justo lo que el liberado no quiere conceder: NOSOTROS HEMOS CONOCIDO Y CREÍDO AL AMOR QUE TIENE DIOS EN NOSOTROS.
Le creemos al amor  y a su morada en nosotros. Resulta que Dios quiere venir a visitarnos personalmente ahora y prepara su morada en nosotros y nosotros ¿le diremos que no queremos ser hipócritas, que no lo queremos en nosotros sino que queremos hacer obras buenas?
¡Es lo que ha hecho la cultura moderna!
Dios nos ha dado por Jesucristo su Espíritu y llenos de su gracia confesamos esta conveniencia. Pero como hospedadores de las Personas Divinas. Claro esto está más allá de la lógica mundana y aún metafísica.
Ahora sí puede venir la definición de Dios cuando Él inhabita personalmente en nosotros quitándonos los pecados del mundo por el cordero pascual.
DIOS ES AMOR Y QUIEN PERMANECE EN EL AMOR EN DIOS PERMANECE.
¡Se trata de la permanencia aquella que Jesús adjudicó a Juan! No de las obras sociales ni siquiera de las eclesiásticas de Pedro.
Y DIOS PERMANECE EN ÉL. Quiere permanecer y que permanezcamos. ES EL MENOO, LA MONE.
Clave de bóveda para la construcción.

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