La obra del consummatum est es sin duda la que se corresponde con la caída desde la justicia original en el desorden del pecado que deforma al hombre que puede no pecar pero he aquí que quiso pecar. Quien destruye las consecuencias de los pecados con su muerte que corresponde a un criminal es Dios y hombre, la Persona del Hijo, desconocido por los judíos y vuelto en su humanidad sacramento del amor de Dios. Un judío le brinda su sepulcro y otro le trae aromas para la sepultura. Nadie adivina lo que ha de suceder. Y vino la Pascua solemne de los judíos y el cordero derramó su sangre y será Eucaristía en la Misa que durará ya dos mil años.
Nadie diga que es un rito de una religión entre otras: es el sacrificio final que redime el universo y cuya Pascua es el paso a la vida bienaventurada y eterna.
Porque ocurrirá la resurrección del cuerpo de Jesús que había sido puesto en el sepulcro de José de Arimatea. La primera que lo ve es Magdalena que acude al sepulcro por su cuenta con gran devoción y ve el sepulcro vacío avisando a Juan y Pedro y ellos verifican el hecho pero sólo ella lo ve a continuación.
Sí que da de pensar. Ella concentrada en Jesús a quien se lo habían llevado y no sabían las mujeres dónde lo habían puesto dialoga con los ángeles y luego toma al mismo Jesús por el hortelano a quien dice luego de contestar a originaria pregunta: "Por qué lloras y a quien buscas?": SEÑOR TI TÚ TE LO HAS LLEVADO DIME DÓNDE LO HAS PUESTO Y YO LO TOMARÉ. Su devoción mística al estilo del Cantar se corresponde con esta mujer convertida, modelo de los conversos que tienen de espíritu cuanto antes carecían. Y Jesús la llama por su nombre: ¡María! y ella responde: ¡Maestro! Un verdadero encuentro dramático entre el primero y el último, Dios y su criatura en una relación mística donde el Espíritu Santo acerca lo imposible. Y esto es así porque Él dice: NO ME TOQUES O AGARRES PORQUE AÚN NO HDE SUBIDO AL PADRE.
La palabra HAPTO la emplea Aristóteles para el conocimiento que aprehende la verdad y Platón también. Aquí sucede lo que la mística experimentará. Sin duda la intimidad y cercanía de este evangelio llega a su máximo. Pero destacamos cómo la última de las criaturas abraza al Señor resucitado al cual no han visto los primeros. Esto es para los muchos que denuncian la condición servil de la mujer: Sí siempre los últimos son los primeros en la sabiduría de Dios y esto traerá estrictas consecuencias.
Nadie diga que es un rito de una religión entre otras: es el sacrificio final que redime el universo y cuya Pascua es el paso a la vida bienaventurada y eterna.
Porque ocurrirá la resurrección del cuerpo de Jesús que había sido puesto en el sepulcro de José de Arimatea. La primera que lo ve es Magdalena que acude al sepulcro por su cuenta con gran devoción y ve el sepulcro vacío avisando a Juan y Pedro y ellos verifican el hecho pero sólo ella lo ve a continuación.
Sí que da de pensar. Ella concentrada en Jesús a quien se lo habían llevado y no sabían las mujeres dónde lo habían puesto dialoga con los ángeles y luego toma al mismo Jesús por el hortelano a quien dice luego de contestar a originaria pregunta: "Por qué lloras y a quien buscas?": SEÑOR TI TÚ TE LO HAS LLEVADO DIME DÓNDE LO HAS PUESTO Y YO LO TOMARÉ. Su devoción mística al estilo del Cantar se corresponde con esta mujer convertida, modelo de los conversos que tienen de espíritu cuanto antes carecían. Y Jesús la llama por su nombre: ¡María! y ella responde: ¡Maestro! Un verdadero encuentro dramático entre el primero y el último, Dios y su criatura en una relación mística donde el Espíritu Santo acerca lo imposible. Y esto es así porque Él dice: NO ME TOQUES O AGARRES PORQUE AÚN NO HDE SUBIDO AL PADRE.
La palabra HAPTO la emplea Aristóteles para el conocimiento que aprehende la verdad y Platón también. Aquí sucede lo que la mística experimentará. Sin duda la intimidad y cercanía de este evangelio llega a su máximo. Pero destacamos cómo la última de las criaturas abraza al Señor resucitado al cual no han visto los primeros. Esto es para los muchos que denuncian la condición servil de la mujer: Sí siempre los últimos son los primeros en la sabiduría de Dios y esto traerá estrictas consecuencias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario